Esther Martín Madrid | miércoles, 27 de febrero de 2019 h |

En los próximos días arranca en la comunidad de Cantabria su estrategia para la eliminación de la hepatitis C, con la puesta en marcha de un cribado universal entre los 40 y 70 años mediante el cual confían poder diagnosticar el cerca de un millar de personas que podrían estar infectadas por VHC sin saberlo en esta región.

La consejera de Sanidad de Cantabria, María Luisa Real, ha explicado la experiencia de su comunidad autónoma en el abordaje de la hepatitis C en un acto celebrado en la Organización Médica Colegial.

Desde el inicio del programa autonómico, en 2015, Cantabria ha tratado a 1.264 pacientes, lo que ha supuesto una “inversión”, tal y como ha remarcado la portavoz, de 28.300.000 millones de euros. El cribado y tratamiento del resto de personas infectadas permitirá alcanzar el objetivo de eliminación del virus en 2021 y puede tener un coste aproximado de un millón y medio de euros (medio millón de euros por cada uno de los tres años del programa).

Una semana después del encuentro de la Asociación Española para el Estudio del Hígado en el que la experiencia de Cantabria fue ejemplo aludido en múltiples mesas de encuentro, el abordaje realizado por esta región continúa ocupando un primer plano.

Junto al programa de cribado anunciado, Javier Crespo, jefe del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, también ha explicado que la comunidad autónoma tiene previsto poner el foco en 17 ámbitos de actuación para llevar a cabo estrategias de microeliminación en grupos de riesgo.

Cantabria también ha sido el escenario del primer programa que ha logrado eliminar el virus de la hepatitis C de un centro penitenciario. José Ramón Pallás, médico del centro penitenciario de El Dueso, en Santoña, ha explicado esta experiencia pionera que ya ha sido replicada en otras prisiones en nuestro país, como la de Herrera de la Mancha o Navalcarnero, entre otras.

El programa Jailfree C, puesto en marcha en 2015, ha permitido tras un cribado universal en el centro penitenciario la detección y tratamiento y curación de 52 pacientes y el seguimiento de una docena más próximos a abandonar la cárcel en el momento de la detección de la enfermedad. El proyecto ha salido adelante gracias al trabajo conjunto de los profesionales sanitarios del centro y el servicio de Digestivo del Hospital Marqués de Valdecilla. Pallás ha asegurado que el corazón central de este proyecto ha recaído en la telemedicina, que ha permitido reforzar la relación entre los facultativos del centro y del hospital y también ha contribuido a proporcionar una relación más accesible entre médico y paciente.

Hasta la fecha, asegura el médico, no se ha registrado ninguna reinfección en el centro.

El siguiente paso, tal y como explica Crespo, es la búsqueda activa de afectados por VHC entre las personas en régimen privativo de derechos, que en la práctica supone en muchas ocasiones una primera toma de contacto con el ámbito penal. El objetivo sería detectar al paciente en este entorno mediante el diagnóstico en un solo acto y realizar una labor acompañamiento por el sistema sanitario y social.