La nueva Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados supondrá un “puente” entre la ciencia y la política. Su función es la de prestar asesoramiento científico en terrenos altamente complejos y especializados, tal y como indicaron los coordinadores de la también denominada Oficina C durante su presentación en la Cámara Baja. De esta manera, los diputados podrán tener una ‘fotografía’ sobre un tema en particular y, en base a ello, tomar las mejores decisiones.

Sofía Otero, técnica del informe de la Oficina C sobre los avances en el tratamiento del cáncer.

En total, han sido cuatro los trabajos que ya han visto la luz. Uno de ellos se trata del informe relativo a los avances en el tratamiento del cáncer. Fue presentado por una de las técnicas de evidencia científica de la Oficina C, Sofía Otero, quien agradeció al personal experto –más de una treintena de personas, entre personal investigador, científico y expertos consultados– su colaboración a la hora de redactar el informe.

Esta iniciativa, que empezó a funcionar en 2021, consiste en elaborar informes breves que recogen la evidencia científica sobre temas de interés para el Parlamento. Son un mero contexto de la situación y no incluyen recomendaciones. Así, Otero explicó que el informe sobre el cáncer pretende “ofrecer una visión integral de la enfermedad en España”.

De este modo, para situar el cáncer en nuestro país, Otero dio algunas cifras: “Un millón y medio de personas padecen o han padecido cáncer. Solo este año se estima que se diagnosticarán 280.000 nuevos casos y, en 2020, fallecieron más de 100.000 personas”.

La técnica del informe indicó que, según el oncobarómetro, el cáncer es para los españoles la enfermedad que más grave les parece y la que mayor temor produce. “Además, tiene un coste económico tanto para los pacientes como para sus familiares, que en 2018 se estima que ascendió a 112.064 millones de euros”, expuso.

Respecto a la incidencia, se estima que si la situación continúa como hasta ahora, en 2070 “se doblará el número de casos” y, actualmente, la supervivencia media de los enfermos oncológicos se sitúa en torno a un 60 por ciento.

Las ‘armas’ contra el cáncer

La prevención se corona como el ‘arma’ más eficaz contra el cáncer. “Adoptar hábitos saludables puede ayudar a prevenir alrededor del 40 por ciento de los cánceres. Los expertos recomiendan no fumar, evitar o disminuir el consumo de alcohol, llevar una dieta saludable, combatir el sedentarismo, protegerse del sol y de otras sustancias cancerígenas y vacunarse de los virus que causan cáncer cuando procede”, aseguró Otero.

Otra instrumento muy importante en la prevención son los cribados para detectar la enfermedad en estadios precoces en la población de riesgo. Y es que “la detección temprana favorece un mejor pronóstico”. “En España, actualmente, se realizan cribados de cáncer de mama, mediante mamografía; cáncer de cuello uterino, mediante citología; y cáncer colorrectal, mediante la prueba de detección de sangre oculta en heces. Recientemente, la Comisión Europea, además de proponer mejoras para los cribados existentes, propone extender los cribados a cáncer de pulmón, próstata y gástrico“, señaló la técnica del informe.

Respecto al diagnóstico, existen numerosas herramientas. Otero apuntó a las técnicas de imagen, como la tomografía computarizada (TAC), la resonancia magnética nuclear o las endoscopias, que “ofrecen información sobre la anatomía de los órganos”. Por su parte, la tomografía por emisión de positrones (PET) “detecta la actividad metabólica de los tejidos y, como las células cancerígenas son muy activas metabólicamente, permite detectar cáncer en estadios muy precoces”.

Por su parte, el servicio de anatomía patológica analiza los tejidos procedentes de las biopsias y citologías para determinar si el tejido es un tumor, si es maligno, si se ha extendido e, incluso, qué tipo de tumor es. “Pero para ponerle apellidos necesitamos las técnicas moleculares. Con ellas se consigue detectar las anomalías genéticas presentes en el tumor”, añade Otero. Así, con todo ello, se trata de realizar medicina de precisión para ofrecer un diagnóstico preciso y un tratamiento eficaz.

Tratamientos efectivos

Respecto al tratamiento, el paciente suele someterse a una “combinación multidisciplinar” de terapias. “Es necesario sacar el cáncer desde distintos ángulos, puesto que acaban por surgir resistencias”, explicó la experta.

Si el tumor es operable, se realiza una cirugía. Otra técnica muy eficaz para destruir las células cancerígenas es la quimioterapia, aunque “no es específica y causa muchos efectos secundarios”. Por otro lado, la radioterapia se utiliza en el 40 por ciento de los casos de cánceres y, tal y como señaló Otero, es una técnica muy coste-efectiva y los últimos avances han venido a mejorar su especificidad, reduciendo el daño en los tejidos adyacentes y su eficacia.

Asimismo, la inmunoterapia consiste en activar el sistema inmune para que sea capaz de reconocer y atacar el cáncer. “Recientemente, se ha observado que aumenta la supervivencia en determinados cánceres que no tenían una alternativa eficaz”, expuso. Y, finalmente, mencionó las terapias dirigidas, que se basan en una metodología exhaustiva del tumor para distinguir las células sanas de las malignas.

Investigación e innovación

En el informe también se aborda la investigación contra el cáncer, que “es puntera en España”. “La genómica ha permitido multiplicar los tratamientos por terapias dirigidas, pero queda mucho por hacer”, afirmó Otero. Por ejemplo, señaló, existen mutaciones que aún no se saben cuáles inician distintos tipos de tumores. “Hasta ahora se ha estado estudiando el cáncer mirando si las mutaciones están presentes o no y puede ser necesario considerar un conjunto de mutaciones para predecir el comportamiento del tumor”, apuntó. De este modo, el nuevo paradigma está centrado en estudiar el tumor en su contexto.

Además, la metástasis es otro tema muy relevante para los expertos, porque “causa el 90 por ciento de las muertes por cáncer y solamente ahora se están empezando a conocer sus bases biológicas”. “Los expertos también nos han señalado que necesitan más financiación, además de mejorar la transferencia de la innovación al paciente y reordenar las prioridades de investigación“, indicó Otero.

Objetivos del Plan Europeo

Sofía Otero aseguró que se han realizado grandes avances, pero aún queda mucho por hacer. Por ello, se refirió a tres de los objetivos que se planean conseguir con el Plan Europeo contra el Cáncer:

  • Acceso a un centro integral de cáncer. Para 2030, el 90 por ciento de los pacientes deberían tener acceso a estos centros que aúnan el cuidado del enfermo, mediante diagnóstico, tratamiento y seguimiento, con la investigación del cáncer y la educación de clínicos, pacientes e investigadores. “En España, actualmente, no tenemos ningún centro acreditado como centro integral de cáncer”, lamentó Otero.
  • Mejorar el acceso a la innovación. Según los expertos, existe diferente grado de la implantación de la medicina de presión en los distintos territorios de España. Respecto a biomarcadores, existen diferencias de acceso entre las diferentes comunidades autónomas e, incluso, entre hospitales. Los expertos reclaman una cartera de biomarcadores única, extensa, actualizada y a escala nacional. “Además, respecto a los paneles de secuenciación génica, solo están incorporados a la cartera de salud de algunas comunidades y los expertos piden la infraestructura de datos necesaria para poder acceder a la información genómica de manera eficaz y segura”, añade Otero. Del mismo modo, se quiere mejorar el acceso a nuevos medicamentos oncológicos, que “han aumentado su coste y no siempre los aprobados por las agencias cumplen los criterios de mejorar la supervivencia del paciente o mejorar su calidad de vida”. En este sentido, Otero reconoció que existe un retraso considerable desde la aprobación de estos fármacos hasta que llegan al paciente.
  • Cáncer pediátrico. Este tipo de cáncer es, por lo general, un evento esporádico, aleatorio, que no se puede prevenir y que, además, es distinto al cáncer de adultos. “La supervivencia, gracias al registro español de tumores infantiles, sabemos que se sitúa en el 82 por ciento. Sin embargo, hasta un 60 por ciento de los pacientes padecen secuelas años después. Por eso, desde las unidades de oncología pediátricas no se quiere simplemente curar más, sino curar mejor”, concluyó Otero, quien también puso de manifiesto que los pacientes que han sido tratados en hospitales con gran volumen de pacientes tienen mejor pronóstico, pues estos centros tienen más experiencia en enfermedades poco frecuentes.

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