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Carmen M. López | martes, 24 de septiembre de 2019 h |

“Seguir adaptando el sistema sanitario a las necesidades individuales, a la persona, y al apoyo de la familia de los pacientes” es el reto, a juicio de Ana Dávila-Ponce de León, que tiene por delante la Sanidad madrileña.

La que hasta ahora era directora General de Humanización de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ocupará la viceconsejería madrileña, tal y como lo ha acordado el equipo de Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado en Consejo de Gobierno.

Con la experiencia de este tiempo junto a Enrique Ruiz Escudero, Dávila-Ponce tiene claro hacia dónde se deben centrar los esfuerzos. Como ella misma destacó hace unos meses en una entrevista en Gaceta Médica, la sanidad se debe enfocar hacia la tecnología y la individualización de las terapias, y que sean estas, “las que sigan al paciente”.

Una cuestión de calado, teniendo en cuenta el trabajo que está realizando la Comunidad de Madrid para agilizar el acceso a la medicina de precisión. Los avances en terapias como las CAR-T en esta Administración son un ejemplo de ello.

Además, la humanización de la asistencia sanitaria ha sido la seña de identidad de la viceconsejera de Sanidad, más allá de dirigir la estructura que lleva el mismo nombre. “El paciente está empezando a reclamar ciertas cosas que se nos escapan” como el confort entendido por “el silencio en las horas de descanso. Los hospitales de la Comunidad están haciendo un gran esfuerzo por adaptar los cambios de turno a las horas de descanso”, afirmaba Dávila-Ponce recientemente. Para ella, trabajar en consonancia con las asociaciones de pacientes para diseñar una asistencia sanitaria acorde a las necesidades de las personas siempre ha sido una prioridad.

El empoderamiento femenino también lo ha abanderado dentro de la estructura sanitaria. A lo largo de los encuentros organizados por la iniciativa Mujeres de la Sanidad, promovida por Gaceta Médica y Marie Claire, la viceconsejera de Sanidad siempre ha defendido la corresponsabilidad desde diferentes ámbitos y contextos, como el educativo, el cultural, el de los medios de comunicación o el político para garantizar el liderazgo femenino.

Con todo este bagaje, Ana Dávila-Ponce hace frente a una viceconsejería que tiene que seguir liderando cuestiones como la política farmacéutica, productos sanitarios, así como la continuidad asistencial entre las gerencias del SUMMA, atención primaria y hospitalaria. Sin duda, asuntos que serán los nuevos compañeros de viaje en esta nueva etapa.