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Madrid

| viernes, 12 de mayo de 2017 h |

Los anticoagulantes orales de acción directa (ACOD) poseen una serie de características que los diferencian de los anticoagulantes orales clásicos: no requieren un control rutinario de la coagulación para el ajuste de la dosis, el efecto anticoagulante es previsible y reproducible, tienen un inicio y final de acción rápidos, la probabilidad de interacciones medicamentosas es escasa, ausencia de interacciones del fármaco con los alimentos y posología independiente de las comidas o de restricciones de la dieta. Además, la existencia de un ACOD con agente de reversión permite revertir de forma inmediata, específica y sostenida los efectos anticoagulantes del ACOD asociado y mejora el grado de control de la anticoagulación ante situaciones de urgencia excepcionales.

Este ha sido el tema central de la tercera Jornada de Formación a Pacientes Anticoagulados y Cardiovasculares, organizada por la Asociación Madrileña de Pacientes Anticoagulados (AMAC), con el apoyo del Ayuntamiento de Alcalá de Henares y el Servicio Madrileño de Salud.

El presidente de AMAC, Juan Manuel Ortiz, ha mostrado su confianza en que esta comunidad siga colaborando con ellos en el impulso de este tipo de iniciativas de formación a pacientes y “se convierta así en un referente nacional”.

Inequidades

El experto, que ha denunciado de nuevo la “falta de equidad entre las distintas comunidades autónomas”, pide que inviertan “muchos más recursos en la formación de sus pacientes anticoagulados, con el objetivo de mejorar su calidad de vida”. Por su parte, Pilar Llamas, jefa del servicio de Hematología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, que participó en la jornada, ha advertido de que aunque estos fármacos no precisan un control “tan estricto” como los anticoagulantes clásicos, hay que ser “muy cuidadosos” en cuanto a la adherencia.