Revisar la ‘arquitectura’ del sistema sanitario es una de grandes las necesidades, que podría englobar a todas las demás, a la hora de hacer frente a futuras emergencias sanitarias. Algo que se puso de manifiesto durante la jornada ‘Pandemias, Preparación y Respuesta ante Futuros Retos’, celebrada en el Antiguo Salón de Sesiones del Senado de España.

Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad; Ana Pastor, ex ministra de Sanidad, secretaria nacional de Sanidad del PP y miembro de la Subcomisión para la Reconstrucción Social y Económica de la XIV Legislatura; y Juan Carlos Gil, director general de Moderna España, fueron tres de las voces que hablaron desde la experiencia acerca de los aprendizajes extraídos tras la pandemia de COVID-19 y expusieron sus propuestas para la reconstrucción y resiliencia en la preparación ante posibles futuras pandemias.

Lo que funcionó y debería perdurar

Durante su intervención, Padilla identificó las “buenas prácticas” desarrolladas durante la pandemia y que, en su opinión, deberían continuar en el tiempo. En concreto, aludió a la capacidad de autogestión organizativa de los centros sanitarios. “La autogestión era la única opción posible”, afirmó. “Había que detectar las necesidades y organizarse con los recursos existentes; dar respuesta a esa capacidad de autogestión es uno de nuestros mandatos”, agregó.

Javier Padilla.

En este sentido, apuntó a la necesidad de “redefinir las competencias profesionales“. “Es algo que va a llegar, porque las necesidades de ahora no son las mismas que entonces y así tiene que reflejarse dentro del sistema”, afirmó el secretario de Estado de Sanidad. Así, informó que el próximo Plan de Atención Primaria incluirá la creación de un mapa competencial entre las comunidades autónomas (CC. AA.).

Por otra parte, puso en valor el desarrollo de los sistemas de información sanitaria. “Al inicio de la pandemia era impensable tener la capacidad de contar todas las vacunas que teníamos en todas las CC. AA.”, expuso. Y, sin embargo, se logró. En este contexto, apuntó que tampoco nadie pensaba que un año después de la pandemia se conseguiría tener “varias vacunas efectivas, eficaces y eficientes” y que estas fueran a “abrir una nueva generación de medicamentos y productos sanitarios”.

El objetivo, señaló Padilla, es que las pandemias que vengan, tengan “un impacto menor en la salud de nuestra población”. “No solamente necesitamos sistemas sanitarios más robustos, sino una sociedad más sana en términos generales y, para eso, son necesarias políticas que actúen por el bienestar de la población“, concluyó.

Actualizar y crear normativa adecuada

El Gobierno tiene pendiente una serie de normativas que buscan introducir mejoras en el ámbito de la salud pública, el refuerzo del sistema sanitario o la capacidad de responder a emergencias. Es el caso de la Agencia Estatal de Salud Pública. Padilla admitió que “llega con retraso”, pero no tiene “ninguna duda de que va a ser una realidad”. “Hay sintonía para que la ley pueda avanzar con el mayor de los consensos”, afirmó.

Esta Agencia viene a “aglutinar la evaluación y comunicación del riesgo y dejar que la Dirección General de Salud Pública se encargue de la gestión del riesgo”, tal y como explicó el secretario de Estado de Sanidad.

Asimismo, ve importante “cerrar el ciclo regulatorio que se abrió con la Ley General de Salud Pública del año 2011”. Una norma que mandataba realizar tres cuestiones. En primer lugar, crear la Estrategia de Salud Pública, que ya fue aprobada en junio de 2022. Por otra parte, aprobar el Centro Estatal de Salud Pública, que se creará en forma de la mencionada Agencia Estatal de Salud Pública y que Padilla espera que pueda ser “pronto”. Y, finalmente, crear la Red del Sistema de Vigilancia en Salud Pública que “ahora mismo está en última fase de elaboración, es decir, de tramitación normativa”. A todo ello, añadió el secretario de Estado de Sanidad, se le debe complementar con el Real Decreto de preparación y respuesta, en el que el Ministerio ya está trabajando en alguno de los borradores.

Ana Pastor.

Por su parte, Ana Pastor ve con buenos ojos la Agencia Estatal de Salud Pública. Eso sí, insistió en que debe tener recursos materiales y humanos. “Estamos hablando de evaluar y de que tengamos indicadores de estructura del proceso y del resultado”, indicó. Algo en lo que estuvo de acuerdo Padilla, quien aseguró que se requieren personas que “estén al mando de la toma de decisiones y del análisis de los datos para poder llevar a cabo una mayor inteligencia epidemiológica de cara a futuro”. “La inteligencia artificial no nos lo va a solucionar todo”, puntualizó.

Además, la ex ministra de Sanidad aseguró que la Ley de medidas urgentes en materia de salud pública, que tiene más de 40 años de vigencia, “hay que actualizarla”. Y, en esta línea, abogó por un Plan nacional multisectorial de prevención de pandemias. “Para mí es clave que tengamos planes nacionales multisectoriales integrales de prevención de pandemias y vigilancia de la salud pública”, recalcó.

Por otra parte, señaló que el llamado sistema de cogobernanza “no funcionó” porque hay que “reforzar el andamiaje institucional”. Según la secretaria nacional de Sanidad del PP, se diseñó en los años 80 y 90 y todavía “no se ha actualizado”.

Además, puso sobre la mesa la necesidad de revisar la Ley de Cohesión y Calidad. “Han pasado casi 20 años y hay que cambiar el modelo de atención sanitaria”. Y coincidió con Padilla en que hay que “dotar a la Atención Primaria de una mayor autonomía”. Del mismo modo, es partidaria de reforzar la Estrategia de Cronicidad.

Algo fundamental para Pastor sería “establecer una cartera de servicios de salud pública“, ya que actualmente no existe una común en toda España. “De ahí que tengamos un calendario de vacunación diferente dependiendo donde vivas, que tengamos unos sistemas de screening diferentes o un sistema de cribado neonatal diferente, que estamos hablando del cribado bioquímico, pero tenemos que empezar a hablar del cribado genómico, porque esto es clave”, declaró. Además, añadió, se debería recuperar la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que “nunca se debería de haber ido del Ministerio de Sanidad”.

“Por tanto, nuestro ordenamiento jurídico se tiene que actualizar y ahora que ya no estamos en el fragor de la pandemia sería un buen momento”, aseveró Pastor.

Autonomía estratégica a nivel nacional

Padilla tampoco se quiso olvidar de mencionar el concepto de autonomía estratégica. “En los últimos años ha habido un cambio de mentalidad europea sobre cuál tiene que ser el papel de las instituciones públicas en cuanto a su presencia en toda la cadena de valor del medicamento, desde la I+D hasta los ámbitos de producción y posteriormente al ámbito de comercialización y administración”, afirmó.

Precisamente, Pastor apuntó que es necesario el listado de medicamentos esenciales, pero también de todos los productos y tecnología sanitaria. “No tenemos una reserva estratégica que garantice que, ante una futura pandemia, podamos autoabastecernos“, declaró. “Y la industria puede apoyar y nos puede ayudar mucho a los que tenemos la responsabilidad de legislar”, agregó.

Juan Carlos Gil.

“Somos una potencia en ensayos clínicos y tenemos una industria potente y mucha ha apostado por España”, señaló Pastor. Sin embargo, considera que se debe ayudar más a nivel nacional y “destinar más recursos a investigación”. Y es que, en el ámbito europeo, la reforma de la legislación farmacéutica, “en muchos de sus aspectos, lo que hace es perjudicar”.

Por ello, en España es fundamental el Plan Estratégico de la Industria Farmacéutica. “Esperamos que pueda estar en los próximos meses y que avance en cómo establecer una relación duradera y que establezca el marco de juego entre instituciones e industria en tres ámbitos fundamentales: I+D, producción y sostenibilidad”, expuso Padilla. El fin último es que España sea “un lugar líder en el ámbito de producción”.

Y en ello incidió Juan Carlos Gil, quien aseguró que “no solo significa tener capacidad de almacenar y distribuir el material”, sino capacidad de generar el material necesario que pueda ayudar en posibles pandemias. Así, instó a plantear “medidas que sean factibles y que impliquen mejoras concretas”.

En este aspecto, se refirió a la tecnología de ARN mensajero, “uno de los avances más significativos de los últimos años” y que se erige como “un arma realmente poderosa para prevenir futuras pandemias, sobre todo, gracias a su seguridad, versatilidad, adaptabilidad y rapidez del desarrollo”, según el director general de Moderna España.

Invertir decididamente en capacidades y en I+D es invertir decididamente en nuestros profesionales sanitarios”, añadió Gil. “Así, nuestro Sistema Nacional de Salud será más robusto, estará mejor coordinado y será más adaptable”, declaró.

Por tanto, Gil concluyó que desde la compañía que dirige a nivel nacional están dispuestos a seguir llegando a “acuerdos de corresponsabilidad” que garanticen la sostenibilidad de la investigación y el desarrollo de vacunas como las de ARNm. De este modo, instó a “responder de la mejor manera posible entre todos, con optimismo, ilusión y ambición”, para situar la preparación ante posibles amenazas sanitarias en “el lugar prioritario que se merece”.


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