Vacunación y grupos de riesgo: ¿hacemos los deberes?

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Todas las direcciones generales de salud pública están redoblando esfuerzos en vacunar a los grupos de riesgo. Pero la vacunación frente a las distintas infecciones que afectan a las personas mayores no está siempre presente en la mente de médicos y pacientes. Los especialistas dedican esfuerzo al abordaje de la enfermedad a tratar, pero son los que deben recomendar al paciente las vacunaciones oportunas. Y eso es también una responsabilidad de los médicos de atención primaria.

“Es preciso tener protegidos frente a infecciones a los grupos de riesgo, de lo contrario echamos por tierra todo el esfuerzo asistencial”

Es preciso tener protegidos frente a infecciones a los grupos de riesgo, de lo contrario echamos por tierra todo el esfuerzo asistencial. Cuando una persona trasplantada, por ejemplo, se contagia de un virus prevenible, o cuando una persona con cáncer o intervenida del corazón sufren una infección prevenible, puede haber fallado la prevención. Por eso es preciso concienciar a pacientes y que los especialistas personalicen las necesidades de vacunación.

La entrevista de GM con la directora general de salud pública de Castilla y León, Sonia Tamames, ha puesto el centro en la captación personalizada de los pacientes.

Baja percepción de riesgo

Como todo, si concienciación es más comlicado prevenir. Las personas con patologías crónicas de menos de 70 años tienen una baja percepción del riesgo, lo que limita una mejor cobertura vacunal.

Distintas patologías e infecciones tienen claramente delimitada su gravedad en cada franja de edad o condición. Según explica Sonia Tamames, la gripe grave se dispara a partir de los 60 años, la neumonía por neumococo o el herpes zóster suben de manera brusca a partir de los 65 años. Pero la vacunación es aún más eficaz cuando nos vacunamos un poco antes de que la inmunosenescencia avance de manera completa con la edad, comprometiendo nuestro sistema inmunitario. Así lo aclara la DG de Salud Pública que explica que el sistema inmunitario es más receptivo a los efectos de las vacunas cuando aún está en plenitud que cuando su deterioro ha comenzado.

“poner en marcha mejoras en los planes de vacunación se ha convertido en una forma de trasladar a la sociedad la medida en la que la población vulnerable se encuentra protegida”

Una inversión saludable

Que las vacunas nos han sacado de la crisis sanitaria del siglo es tan cierto como que ahora damos más valor a la vacunación en general. Porque la esencia de sus beneficios sirve para una pandemia o para la gripe, a la que nos hemos acostumbrado y solíamos banalizar en exceso. Pero para el herpes zoster o la neumonía son también necesarios planes de vacunación eficaces.

Para un enfermo crónico no existe una salud completa, controlando su patología por sus médicos de familia y otros especialistas, sin prevenir los riesgos de infección con las vacunas correspondientes.

De hecho, poner en marcha mejoras en los planes de vacunación se ha convertido en una forma de trasladar a la sociedad la medida en la que la población vulnerable se encuentra protegida.

Una asignatura pendiente, además, es la del impulso de los profesionales de salud pública. Aunque hay camino por recorrer, ha habido una mejora del reconocimiento de la labor de estos especialistas. Supone un primer paso relevante para asignar recursos, dotar de desarrollo profesional y facilitar una tarea que se ha mostrado imprescindible, como es la salud pública.