Ya toca

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Por Ricardo Campos, médico y ex secretario General de Sanidad.

El Gobierno de la Comunitat Valenciana consideró, en fechas recientes, mediante un Decreto Ley, aprobar una gratificación en forma de compensación económica para el personal de la Consellería de Sanitat por la atención sanitaria prestada a los pacientes afectados por la COVID-19, con el siguiente criterio de inclusión: “haber prestado atención directa, efectiva y presencial en labores de gestión o cuidados a las personas afectadas por la pandemia de COVID-19”.

Como es natural, esta medida ha sido objeto de debate en múltiples foros, considerando en unos su oportunidad por el trabajo realizado por los profesionales sanitarios durante la pandemia, mientras que en otros no se veía la pertinencia ya que dicho personal no ha hecho otra cosa que cumplir con su obligación.

El problema surge cuando se ha hecho efectiva la medida, porque siguiendo sensu estricto el criterio de inclusión, se ha dejado fuera de la gratificación a innumerables trabajadores y trabajadoras del sistema que, si bien no han estado en la atención directa de los pacientes de COVID-19, su trabajo ha contribuido a evitar el colapso del sistema sanitario y que las patologías no COVID-19 también fueran atendidas. Aquí incluyo desde médicos de cualquier especialidad hasta el auxiliar administrativo, el celador, el personal de mantenimiento, etc. Concretamente, esta misma semana, dos compañeros de mantenimiento que vinieron a reparar un aparato de mi consulta, me mostraron su malestar porque ellos y otros compañeros, no han parado de acudir a las UCIS y salas COVID, a cualquier hora, para reparar aparataje y hacer otras tareas de mantenimiento y no entendían su exclusión de la gratificación. Nadie ha pedido esta gratificación, pero ya que se lleva a cabo, que hubiera sido para todos. Entiendo, sinceramente, que no se ha acertado en la aplicación de dichos criterios selectivos.

Puestos a agradecer al personal sanitario la profesionalidad y el esfuerzo, sólo posible con una gran vocación de servicio, demostrado durante esta pandemia, por qué no se toma ejemplo de Francia y, de una vez por todas, se homologan las retribuciones: El Gobierno de Francia va a subir el salario a su personal sanitario, tras el esfuerzo realizado por la COVID-19. Concretamente los médicos percibirán una media de 99.000 euros, frente a los 53.000 euros de media de los médicos españoles. En Alemania, o Reino Unido, las cantidades y, por tanto, la diferencia se dispara. Por no hablar de las condiciones laborales, con empleos estables frente a la precariedad, que ocasionan la fuga de profesionales españoles a dichas latitudes.

Llevamos muchos años demorando esta equiparación con múltiples excusas. Lo mismo ocurría con el salario mínimo interprofesional, que nunca era el momento hasta que la voluntad política del Gobierno de Pedro Sánchez pudo con las reticencias. Apelo a esa voluntad política para que los trabajadores y trabajadoras de la sanidad sean homologados laboralmente a sus colegas europeos. Ahora… Ya toca.