Una especialidad médica compleja y necesaria

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Por José Luis Vila Moriente, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE).

Las informaciones sobre cirugía estética, centradas en los “retoques” de las famosas, son habituales en las páginas de la prensa rosa o en otras publicaciones ajenas a la Medicina. Sin embargo, la nuestra es una de las especialidades más completas de la Cirugía. Para los pacientes, en muchas ocasiones, nuestra intervención significa recuperar su propia vida tras un accidente, una enfermedad, o por un problema congénito que puede provocar serios trastornos.

Cuando acudimos a la consulta de un cirujano plástico, ya sea en la sanidad pública o en la privada, estamos ante un profesional que, tras seis años de licenciatura en Medicina, ha realizado 5 años de formación teórica y práctica vía MIR. Además, como comprobamos cada año tras este examen, es una de las especialidades más demandadas, por lo que sólo los alumnos con mejores calificaciones pueden acceder a formarse como médicos residentes en esta especialidad.

Dentro de esta rama de la Medicina, conviven la cirugía plástica estética y la cirugía plástica reparadora. Ésta última es menos conocida, pero de vital importancia en la recuperación de muchas patologías y accidentes. Restauramos o mejoramos la función y el aspecto físico en una enorme variedad de lesiones, causadas por accidentes, quemaduras, malformaciones congénitas, amputaciones, cirugías oncológicas… Para ello, muchas veces nos integramos en equipos multidisciplinares con otros especialistas como oncólogos, dermatólogos, traumatólogos, o cirujanos generales.

En definitiva, ponemos el punto y final a muchos procesos médicos y quirúrgicos y permitimos al paciente recuperarse tras una experiencia traumática.

Pero la Cirugía Plástica Estética también tiene un papel importante. Tratamos con pacientes sanos, por lo que la seguridad y la búsqueda de la excelencia son nuestras máximas. Las intervenciones, además, repercuten positivamente en la estabilidad emocional y la calidad de vida de nuestros pacientes.

Por tanto, nuestras dos vertientes son relevantes y no admiten frivolización. Por lo mismo, siempre deben ser realizadas por un cirujano plástico titulado por el Ministerio de Sanidad. El intrusismo profesional no debe tener cabida en nuestra especialidad, como en ninguna otra. Sin embargo, la realidad es que la nuestra sufre más esta práctica que otras áreas, quizá por el hecho de tratar con pacientes sanos.

Precisamente por este motivo, recomendamos a los pacientes que prioricen su seguridad por encima de otras cuestiones, generalmente económicas. Para nuestros pacientes la excelente formación y experiencia de los cirujanos plásticos españoles que, además cuentan con un gran prestigio internacional, son la mejor garantía de éxito.