Mariano Provencio, presidente del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP).

El pasado mes de junio la revista médica más prestigiosa, New England Journal of Medicine, publicaba los resultados del estudio NADIM II del GECP: Perioperative Nivolumab and Chemotherapy in Stage III Non–Small-Cell Lung Cancer. Un hito para un estudio independiente, académico y 100 por ciento español. Sin duda, esta relevante publicación refrenda así el cambio de paradigma iniciado por el GECP con el estudio de los beneficios de la quimio-inmunoterapia con nivolumab en neoadyuvancia.

Refrescaré rápidamente los datos: los datos del estudio reportan que un 36,8 por ciento de los pacientes logran una reducción completa del tumor, frente al 6,9 por ciento que lo hace con el enfoque tradicional de aplicar el tratamiento tras la cirugía. También es muy clara la mejora en supervivencia, un 20 por ciento superior, ya que con el brazo experimental un 85 por ciento de los pacientes están vivos a los dos años frente al 63 por ciento que lo hace con el enfoque tradicional. Este enfoque de tratamiento, además, permitiría elevar el número de pacientes que finalmente pueden ser operables: el 93 por ciento de los pacientes del grupo de terapia combinada se sometieron a cirugía después del tratamiento, en comparación con el 69 por ciento en el grupo de control. Es decir, es posible que más personas se operen con este enfoque porque este tratamiento es más efectivo para reducir el tamaño del tumor, sin agregar mucha toxicidad. La publicación contó, además, con un amplio respaldo de la comunidad científica tanto nacional como internacional.

“Nos encontramos en un escenario que va más allá de la aprobación de un simple fármaco: Estamos hablando de cambiar una práctica clínica basándonos en la evidencia científica”

A todo ello se sumó otro hito importante también este mes de junio: la aprobación de esta indicación (uso de quimio-inmunoterapia en neoadyuvancia en NSCLC) por parte de la EMA basándose en los resultados del estudio Checkmate 816, cuyo origen es nuestro estudio NADIM.

Así las cosas, y utilizando un símil culinario, ya tenemos todos los ingredientes para cocinar un cambio de abordaje real que mejore la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes con cáncer de pulmón iniciales e intermedios. En el GECP hemos hecho cálculos, sólo en España pueden beneficiarse más de 6.000 pacientes cada año. Ahora, entonces, sólo nos hace falta una cosa: ponernos manos a la obra.

Como decía, nos encontramos en un escenario que va más allá de la aprobación de un simple fármaco. Estamos hablando de cambiar una práctica clínica basándonos en la evidencia científica, sabiendo que beneficia enormemente a nuestros pacientes. No es una cuestión baladí. Nosotros, los especialistas, los investigadores, ya hemos hecho nuestra parte: investigar, comparar, buscar nuevas formas de tratar a nuestros pacientes para arañar años de vida a esta devastadora enfermedad.

“Lo que no tienen nuestros pacientes es tiempo para esperar. No podemos caer en las habituales barreras de acceso a fármacos innovadores que experimentamos actualmente”

Y, ¿quién ha de ponerse entonces manos a la obra ahora? Pues ahora les toca a todos los actores implicados ser ágiles en su puesta en marcha: tanto la industria farmacéutica, como el Ministerio de Sanidad. Cada uno debe ponerse en marcha sin dilación en el ámbito que le corresponde: preparar expediente para solicitar aprobación, evaluar, aprobar y que todo este proceso sea rápido y ágil. Hablamos de ganar la partida al cáncer de pulmón y, sin duda, lo que no tienen nuestros pacientes es tiempo para esperar. No podemos seguir dilatando esta cuestión y caer en las habituales barreras de acceso a fármacos innovadores que experimentamos actualmente en nuestro país.

Ya hemos demostrado el importante beneficio que se obtiene con el esquema de tratamiento NADIM. Ya hemos demostrado que no se trata de añadir un fármaco más, sino de cambiar el abordaje. Nosotros no somos gestores, pero haremos lo que siempre hemos hecho: seguir defendiendo la evidencia, denunciar los retrasos y seguir estrechamente esta aprobación en España. Este nuevo paradigma no puede esperar. Nuestros pacientes no pueden esperar.