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Urología H. Gral. Univ. Gregorio Marañón | viernes, 21 de octubre de 2016 h |

El cáncer es, en las sociedades desarrolladas, una de las causas más frecuentes de muerte. Engloba un enorme número de patologías que exige un diagnóstico y un tratamiento cada vez más preciso. Los nuevos equipos de diagnóstico por imagen así como el desarrollo en la investigación de fármacos han conseguido revolucionar las terapias antitumorales curando más pacientes o alargando su vida.

En urología uno de los tumores que más se están beneficiando de estas novedades es el cáncer de próstata. En el siglo XXI, se diagnostica de forma precoz en más del 85 por ciento de los varones, definimos con mayor precisión a qué parte de la próstata afecta y tenemos múltiples tratamientos.

La evolución en el conocimiento del cáncer nos hace definir, en cada paciente, cual es el mejor tratamiento y conseguir una terapia “a la carta”.

Uno de los objetivos de la urología es “curar el cáncer de próstata evitando la incontinencia de orina y la pérdida de las erecciones”, efectos secundarios relativamente frecuentes cuando lo tratamos con terapias radicales.

La mayoría de los cánceres de próstata que estamos diagnosticando en los últimos años, debido a la mejora en la atención sanitaria y a una consulta cada vez más precoz al urólogo, son tumores en fases muy iniciales de su evolución y que afectan a menos del cinco por ciento del volumen de la próstata, en consecuencia podrían beneficiarse de tratamientos menos agresivos.

La utilización, cada vez más, de la Resonancia Magnética Multiparamétrica está permitiendo identificar donde se localiza el cáncer de próstata que podemos considerar agresivo.

Si juntamos estas tres premisas: cáncer de próstata diagnosticado en fases más iniciales, mejor localización dentro de la glándula prostática mediante la Resonancia Magnética y tratamientos con menos efectos secundarios, la tendencia es al uso de la “Terapia focal”, que consiste en la destrucción del tumor, dejando indemne al resto de la próstata.

Aunque en una reunión internacional de consenso se identificaron como los mejores candidatos al tratamiento focal aquellos pacientes que tuvieran: PSA < 10 ngs/ml, Gleason <7 y menos de dos cilindros afectados por el tumor, también es verdad que con la utilización de la RNM, la posibilidad de conocer que parte de la próstata está afectada por el cáncer así como la biopsia dirigida directamente a la zona tumoral, nos está permitiendo ser más certeros en el tratamiento y poder ir ampliando los candidatos a tratamiento focal.

Los métodos de destrucción de la zona tumoral son muy variados y no existe un consenso a la hora de definir si uno es superior al resto, entre ellos están: la crioterapia, los ultrasonidos de alta intensidad HIFU, la electroporación…Muchos de estos tratamientos pueden hacerse incluso sin ingreso o con alta hospitalaria en 24 horas.

Al igual que en otros cánceres, el mejor y más preciso diagnóstico hace que evolucionemos consiguiendo curar con cada vez menos efectos secundarios.


Actualmente, la mayoría
de los cánceres de próstata
se diagnostican en fases
muy iniciales