Impacto de las restricciones derivadas de la pandemia en las personas con diabetes

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Por Antonio Pérez, presidente de la Sociedad Española de Diabetes

La pandemia de COVID-19 sigue siendo un gran desafío para la población con diabetes, debido a que muchas de sus rutinas normales se han visto interrumpidas de forma brusca para respetar las restricciones impuestas. El efecto inmediato es que se ha afectado enormemente su capacidad para acceder y recibir atención médica, obtener medicamentos y material de control para la diabetes, así como para mantener un estilo de vida saludable.

Aunque la información sobre las consecuencias indirectas de la pandemia COVID-19 en las personas con diabetes es limitada, ya se tienen datos que permiten valorar el impacto de la primera ola. 

Diabetes tipo 1

Los estudios realizados en España en pacientes que utilizan monitorización continua de glucosa (MCG) o monitorización flash de glucosa muestran que durante la cuarenta no hubo modificaciones, e incluso efectos beneficiosos sobre el control glucémico. Esta mejoría podría deberse a dedicar más tiempo al control de la diabetes, tener horarios más regulares y menor estrés relacionado con desplazamientos y el trabajo.

La ausencia o retraso en el diagnóstico y monitorización de la diabetes limitan la toma de decisiones terapéuticas óptimas

Sin embargo, estos resultados probablemente no son aplicables a personas con diabetes tipo 1 (DM1) menos motivadas por el control, que no utilizan monitorización continua de glucosa y/o cuya situación sociolaboral compite por el tiempo dedicado al manejo de la diabetes. En una encuesta web llevada a cabo en España entre más de 600 personas con DM1, dos tercios referían deterioro del control glucémico y 4 de cada 10 aumento de peso durante el confinamiento.

Diabetes tipo 2

La población con diabetes tipo 2 (DM2) es mucho más heterogénea que la población con DM1 en aspectos tan relevantes como el tratamiento, la monitorización del control y la competencia para realizar autoajustes del tratamiento y en la utilización de herramientas que facilitan la consulta remota. La encuesta ‘Taking Control of Your Diabetes’, en la que participaron 763 personas con DM1 y 619 con DM2, muestra que el impacto del confinamiento sobre el manejo de la diabetes fue similar en ambas poblaciones.

En un estudio italiano se concluye que el confinamiento indujo empeoramiento del control metabólico a corto plazo en el 26% de los pacientes con DM2 previamente bien controlados. Es de esperar que la ausencia o reducción de la monitorización y de la intensificación del tratamiento conlleve mayor deterioro del control a más largo plazo.

En este sentido, según se ha evidenciado en una amplia cohorte de pacientes del Reino Unido, es preocupante la enorme reducción (77-84%) en la determinación de HbA1c y en la prescripción de metformina e insulina, particularmente en personas mayores con diabetes tipo 2. También se ha observado, en un estudio alemán, una acusada disminución en el número de personas con ≥1 cambio en la medicación para la diabetes.

La prolongación de la pandemia y de las restricciones en la atención clínica eficaz agravarán la situación de las personas con diabetes

El retraso en el diagnóstico de la DM2 es otra consecuencia indirecta de la pandemia COVID-19. En el Reino Unido, en los primeros 4 meses del confinamiento hubo una reducción del 69-70% en nuevos diagnósticos de diabetes tipo 2, lo que representaría no realizar o retrasar más de 45.000 diagnósticos en este periodo.

Globalmente, todos estos datos son preocupantes. La ausencia o retraso en el diagnóstico y monitorización de la de la diabetes limitan la toma de decisiones terapéuticas óptimas, dirigidas a mejorar el control metabólico y prevenir el desarrollo o progresión de complicaciones potencialmente graves a largo plazo.

Si bien en la actualidad se desconocen las implicaciones para la salud a largo plazo del COVID-19 en las personas con diabetes, los datos disponibles indican que incluso una interrupción a corto plazo en la atención puede ser catastrófica, especialmente en personas mayores, de áreas desfavorecidas y con menor capacidad para la automonitorización y autoajuste del tratamiento.

La prolongación de la pandemia y de las restricciones en la atención clínica eficaz agravarán la situación de las personas con diabetes. Es necesario garantizar que los pacientes reciban una atención clínica eficiente que contemple las diferentes prestaciones (incluido el despistaje de la enfermedad en las personas de riesgo), la educación y monitorización del control y de las complicaciones (en visitas presenciales y/o remotas) y la adaptación del tratamiento de la diabetes en un contexto de pandemia COVID-19.