El drama del cáncer en los más vulnerables

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Por Marta Marbán, portavoz adjunta de Sanidad de Cs en la Asamblea de Madrid.

En el Día Mundial contra el Cáncer quiero poner el foco en los datos sobre el cáncer infantil y en las instituciones, asociaciones y organizaciones que acompañan a los pacientes y familiares. Y es que el 75% de los niños de 5 años diagnosticados sobreviven a la enfermedad, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

Es decir, la supervivencia nos obliga a volcar nuestros esfuerzos en el acompañamiento de estos pacientes y sus familias para que nunca pierdan la esperanza, el desarrollo y la evolución natural del niño. Para ello son muy importantes los programas de atención y orientación a los niños y a sus familiares en los primeros momentos, al recibir la noticia fatal de la enfermedad. El mensaje que recibe un paciente cuando se le diagnostica cáncer crea dolor e incertidumbre. Cuando es un niño, la noticia se transforma en miedo. Por ello, el primer reconocimiento es a los profesionales sanitarios que están preparados para asumir la situación y abordar con delicadeza y comprensión el momento de dar la noticia.

El siguiente reconocimiento se lo llevan aquellas organizaciones de la sociedad civil, como la AECC, que desarrollan acciones para minimizar las alteraciones emocionales del niño y para que apenas se interrumpa su desarrollo completo. Programas de acompañamiento con equipos profesionales multidisciplinares, formados por psicólogos, trabajadores sociales, educadores… todos arropando al paciente y a la familia.

La atención psicológica es fundamental para ayudar al niño y a su entorno a manejar el estrés que esta mala noticia provoca. Atención psicológica porque en esos momentos el paciente es frágil; los pacientes somos frágiles, vivimos en una sociedad donde la enfermedad no tiene cabida. Por eso necesitamos profesionales que nos ayuden a canalizar nuestros sentimientos y reconducir nuestras reacciones. Para no perder una comunicación familiar que debe ser fluida y no debe verse comprometida por la enfermedad. Un apoyo para enfrentarse al tratamiento con fuerza y con la mayor seguridad posible. Una luz que ilumine el camino cuando oscurece.

Por último, quiero poner en valor el trabajo que hacen las asociaciones en una atención social desde el punto de vista de actividades recreativas, actividades de animación, talleres adaptados para nunca perder la ilusión, las ganas de jugar y de divertirse.

Porque una de las etapas más importantes en la vida de una persona es su infancia y los recuerdos de ese periodo le acompañarán para siempre. Por eso es tan importante en un día como hoy reconocer el esfuerzo de las asociaciones para ayudar a los pacientes y a sus familiares a superar un cáncer de la mejor forma posible y dejar en el recuerdo una situación difícil que han superado acompañados y arropados por los mejores.