El día de la marmota en la Atención Primaria

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Por Ricardo Campos, médico y ex Secretario General de Sanidad

Ricardo Campos, médico y ex secretario General de Sanidad.

Se acaban de cumplir seis meses desde que se declaró el estado de alarma en España, con la finalidad de poner coto a la pandemia que afecta al conjunto del planeta y, desgraciadamente, parece ser que estemos en el punto de partida.

Digo parece, porque la realidad es bien distinta y en la mayoría de Comunidades Autónomas la presión sobre el sistema sanitario, de momento, pese al alarmante número de contagios, no es la misma que hace meses cuand estuvo prácticamente colapsado.

Quizá la causa, según algunos expertos, sea la identificación temprana de los afectados mediante la PCR y de sus contactos por los rastreadores, el cambio de perfil de las personas contagiadas (más jóvenes) y el abordaje diferente en las primeras fases de la enfermedad con la experiencia adquirida en los meses anteriores por los profesionales sanitarios.

Por desgracia, no ocurre igual en todas partes porque hay Comunidades Autónomas especialmente castigadas por la pandemia, pero en lugar de servir de acicate para ponerse de acuerdo el conjunto de administraciones, parece que sólo sirve para alimentar más, si cabe, el conflicto político.

Esto conduce a que entre la ciudadanía cunda el desánimo, además de un malestar creciente, por la sensación de inacción de los responsables políticos a los que acusan por poner un ejemplo de la imposibilidad de acceder al sistema sanitario en Atención Primaria: largas colas a la intemperie con el objetivo de conseguir cita porque no hay manera de poder hacerlo por teléfono o por internet. También  conduce a que los profesionales sanitarios estén cada vez más enfadados y manifiesten públicamente la falta de previsión y que está crisis no se aproveche de una vez por todas para reformar el modelo de Atención Primaria actual que está haciendo aguas por todas partes. Reforma en boca de todos los actores del sector sanitario desde hace lustros y que por fin, hace unos días, se reconoció que se ha ido aplazando a favor del “hospitalocentrismo” y de la atención especializada.

El malestar entre el colectivo sanitario es creciente y ya empiezan a asomar las primeras amenazas de huelgas por múltiples motivos: falta o escasez de medios, ratios de personal muy por debajo de las necesidades reales que se manifiestan con mayor crudeza en este momento porque el personal sanitario también se contagia y enferma, sensación de inseguridad e indefensión ante el incremento de agresiones por algunos ciudadanos, etc.

Entre el colectivo sanitario, por ejemplo,  no entendemos por qué no se nos somete con cierta frecuencia a controles de PCR ya que estamos en contacto directo y muy cercano con nuestros pacientes. En este momento se realiza este control a todo paciente que se va a intervenir quirúrgicamente pero no se hace a la inversa. Es una medida básica de salud pública. Si se hacen controles a los manipuladores de alimentos para prevenir contagios por qué no se nos hace a los que manipulamos personas. No se comprende.

En fin…entiendo que ha llegado el momento de coger el toro por los cuernos, sentarse todo aquel que tenga ideas y propuestas, no ocurrencias, para hacer frente a esta crisis y que el sistema nacional de salud salga reforzado. Esto es inaplazable, porque mientras nos estamos tirando los trastos a la cabeza, están muriendo personas, con nombre y apellidos, con familias, al tiempo que por falta de esas reformas en la Atención Primaria, la atención a la Covid_19 está postergando el seguimiento y tratamiento de las enfermedades crónicas que, sin el control adecuado, también matan. Perdón por la crudeza.