Tomás Chivato.

Las enfermedades alérgicas son procesos muy frecuentes, que afectan preferentemente a niños y personas jóvenes en las fases de sus vidas en las que la producción laboral o académica es más intensa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llegado a clasificar las enfermedades alérgicas entre las seis patologías más frecuentes del mundo. Se estima que pueden afectar al 20-25 por ciento de la población mundial, resultando más afectados los países desarrollados e industrializados que el resto. En nuestro medio, se calcula que una de cada cuatro personas puede padecer algún tipo de trastorno alérgico a lo largo de su vida. Solo en Europa se calcula que más de 150 millones de pacientes sufren algún tipo de alergia.

Así mismo, interfieren de forma significativa en las actividades cotidianas y perturban el sueño con frecuencia, ocasionando un impacto muy alto en la calidad de vida relacionada con la salud, equiparable al de otras enfermedades crónicas. Las consecuencias socioeconómicas son muy importantes y notablemente superiores a las que hasta hace poco se les atribuía. Afectan al desarrollo vital de los pacientes, condicionan la elección de actividades profesionales o de ocio y limitan expectativas en muchos aspectos de la vida.

En consecuencia, han despertado la inquietud de gran parte de los estamentos sociales, promoviéndose grandes proyectos de investigación epidemiológica patrocinados con fondos estatales, sensibilizando la opinión pública, llamando la atención de la clase política y favoreciendo la generación de asociaciones de pacientes.

Por todo lo anterior, es muy importante que los futuros profesionales sanitarios reciban una formación teórica y práctica en las Universidades. La situación actual en las Facultades de Medicina es claramente mejorable. Salgo algunas excepciones no se imparte Alergología como asignatura al nivel académico teórico-práctico de otras especialidades médicas.

El futuro médico ha de atender pacientes con enfermedades alérgicas tanto en situaciones de urgencia (anafilaxia, crisis de asma, urticaria aguda, etc.) como en procesos crónicos (rinitis, asma alérgica, urticaria crónica…). Es relevante que el alumno de Medicina conozca la etiología, patogenia, pruebas diagnósticas y terapéutica específica.

En muchas ocasiones coexisten diferentes enfermedades alérgicas en un mismo paciente: rinoconjuntivitis alérgica, asma, alergia alimentaria y dermatitis atópica por citar una situación frecuente en jóvenes. Es necesario realizar un abordaje integral de estas enfermedades y los docentes de Alergología podrían transmitir estos conocimientos a sus alumnos.

Además, existen algunas enfermedades poco frecuentes como la mastocitosis o el angioedema hereditario o nuevas enfermedades como la esofagitis eosinofílica que es conveniente que sean conocidas dado que solo se diagnóstica lo que se conoce tal y como indican los clásicos.

En el mundo actual de la medicina de precisión disponemos de tratamientos específicos como las nuevas formas de inmunoterapia, la desensibilización a fármacos, la inducción de tolerancia oral en alergia a alimentos o los nuevos fármacos biológicos que permiten una aproximación terapéutica a las enfermedades alérgicas que permiten mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes alérgicos.