Sueño e inflamación: nuevos hallazgos

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La comunidad científica y médica conoce muy bien la importancia del sueño y sus trastornos. Las unidades de sueño proliferan como una respuesta a nuevas necesidades asistenciales.

Un adecuado descanso importa tanto en la calidad del sueño como en la cantidad de horas. Pandemias, guerras y estrés provocan trastornos de sueño hasta en el 30% de las personas. Tenr un problema vital o la presencia de un problema de salud añadido tambiñen nos puede provocar insomnio.

El sueño adecuado previene de sufrir enfermedades como infartos, ictus o depresiones.

Un estudio reciente de la Escuela de Medicina Icahn en Mont Sinai ha demostrado que la falta de sueño aumenta el riesgo de trastornos inflamatorios. Pero la cantidad de sueño ha sido analizada y su carencia medida: una hora y media de menos sueño ya provoca alteraciones en la estructura de ADN de las células inmunitarias.

Sueño y salud

Los mecanismos biológicos que conectan el sueño y la salud inmunológica a largo plazo son ahora desvelados. La alteración de la programación de las células inmunitarias las priva de los efectos protectores frente a las infecciones.

Un asunto de interés es que el sueño perdido y el efecto nocivo causado no se puede revertir de manera completa. De hecho, se ha detectado una “huella molecular” de sueño insuficiente en las células inmunitarias. Esto ya habia sido demostrado en estudios recientes.

También se ha detectado variabilidad en la manera de afectarse las células inmunitarias.

Multidisciplinariedad del abordaje

El ámbito médico del abordaje de los trastornos de sueño incluye la neurología, psiquiatría, neumología, odontología, otorrinolaringología y pediatría. Todos, junto a la Sociedad Española de Sueño, forman FESMES, la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño. Resulta crucial el enfoque experto, la realización de homologaciones y el avance de unidades especializadas.

Las unidades de sueño están formadas por equipos multidisciplinares que abordan las alteraciones de sueño y ofrecen respuestas rápidas al paciente. La propia Sociedad Española del Sueño (SES) acredita estas unidades.

Entre las prioridades sanitarias destaca la salud mental. La influencia del sueño reparador en la salud mental es crucial. Pero la inflamación que se ha verificado ya amplía de manera significativa el riesgo al entorno cardiovascular.

La falta de sueño o sus trastornos son demasiado relevantes y evidentes como para no dedicarle una mayor atención sanitaria. El desarrollo asistencial y su multidisciplinariedad son la mejor base para avanzar en este importante trastorno.

Es preciso comletar e impulsar las estructuras asistenciales y las capacidades de la Unidades de Sueño. La relevancia de los trastornos de sueño debe facilitar su correcto abordaje para dar respuesta a los pacientes en tiempo y forma.