Si vis pacen para bellum

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Por Ricardo Campos, médico y ex Secretario General de Sanidad

Una vez más, a lo largo de la historia, la humanidad, esta vez en conjunto, se enfrenta a un enemigo tan poderoso que ha logrado colapsar la vida cotidiana de millones de personas. Un enemigo pequeño, muy pequeño en tamaño. Concretamente un virus, el Coronavirus Covid-19, devastador como pocos por su enorme velocidad de contagio causando una pandemia que está recorriendo todo el planeta en un tiempo récord.


Hoy, más que nunca, se hace cierta la frase “si vis pacen para bellum” escrita por el escritor romano Vegecio en el siglo IV d.c. cuya traducción del latín es: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”. Y digo esto porque de una guerra se trata esta pandemia que está poniendo a prueba la capacidad de todos los sistemas sanitarios.


Tengo, como sanitario en ejercicio, y como ex responsable gestor sanitario en la Comunidad Valenciana y en el Ministerio de Sanidad, la confianza plena que este combate lo vamos a ganar, aunque muchos de nosotros y nosotras se dejen la salud o, lo que es peor, la vida en el intento.


Como dije anteriormente desde estas páginas, vivimos en un mundo globalizado con una movilidad muy rápida de millones de personas. Ello nos hace enormemente vulnerables frente a los virus, en mutación constante, tan pequeños como poderosos. Esto se va a convertir en algo más frecuente.


Por ello, entiendo que, cuando pase esta pandemia, habrá que hacer una evaluación que no se limite a recuentos estadísticos, sino también a lo que se ha hecho, y hacer ciertos deberes. A saber: disponer de suficientes stocks de material sanitario, tanto de asistencia como de protección, reponiéndolos con la frecuencia que sea precisa según su fecha de caducidad; recuperar el nivel perdido de recursos humanos sanitarios por los recortes económicos; invertir adecuadamente en investigación; recuperar los niveles de camas hospitalarias también perdidas al amparo de la crisis económica y que tanta falta están haciendo en este momento y, por supuesto, que no nos acordemos de los profesionales sanitarios, y de su callada y abnegada labor, sólo en estos momentos de crisis.


En resumen, la misma confianza que tengo en la victoria frente a la pandemia actual, me gustaría tener en que aprendamos de una vez la lección y, como dijo hace siglos el escritor romano, en tiempos de calma sanitaria, nos preparemos para la siguiente guerra; la siguiente pandemia.