Prioridades sanitarias y políticas

Las listas de espera, la asistencia a residentes sin papeles y la colaboracion público privada entre los asuntos que ocupan al ministerio de sanidad.

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La política sanitaria tiende en ocasiones a desviarse de lo urgente y necesario, lo que es más prioritario. Con cada legislatura la lista de prioridades se detalla por parte del sector en su conjunto, con objeto de explicar a los distintos responsables sanitarios qué es más urgente. A la hora de la acción política, no resulta fácil concentrar esfuerzos en muchos asuntos, por lo que la priorización es una buena herramienta. Otra excelente formula es dar atribuciones a una persona conocedora y capaz de un asunto prioritario, como en el caso de la salud publica y su comisionada, con rango de subsecretaria.

Sanidad universal

Mientras que distitos temas se anunciaron como prioritarios en el comienzo de la legislatura, otros asuntos aparecen de forma cíclica cuando la política pesa más que la sanidad. O dicho en otras palabras, cuando es preciso incorporar un baño de programa o ideario, perfectamente legítimo, pero que antepone intereses de partido a los intereses marcados por otros actores sanitarios (profesionales, sindicatos, etc.)

No vamos a negar que la sanidad española es la más universal del mundo occidental. Y lo era para todos sus ciudadanos. Ahora lo es también para los migrantes que abandonan su tierra y se juegan la vida cruzando el mar en pateras por alcanzar el paraíso de España, y especialmente la sanidad. Sería preciso evitar el efecto llamada que podría tener esta nueva norma aprobada por el consejo de ministros.

Ampliar sin excepciones la cobertura sanitaria a todo aquel que pise suelo español es algo que ofrecerá tanto deseo de venir como justo es ofrecerlo para un pais tan solidario con la sanidad como siempre ha sido España. De hecho, no se conoce la negación de asistencia en España a nadie que lo necesite; pero ahora es Ley la cobertura sanitaria habitual. Aunque esto se hace sin tomar medidas adicionales de refuerzo de la atención primaria, el efecto sobre el sistema será sustraer pacientes de Urgencias hospitalarias y enviarlos a los centros de salud, lo que es una medida beneficiosa en principio.

Listas de espera

Otros asuntos siguen pendientes de ser abordados. Al comienzo de la legislatura hubo una promesa de acometer y solucionar las listas de espera. El anuncio de esta medida, aunque importante, no hubiera tenido una gran expectación si no hubiera sido anunciada por el presidente del Gobierno de España y por la ministra de sanidad. Pedro Sánchez y Mónica García explicaron que se trataba de una prioridad de la legislatura.

El grupo de trabajo creado el pasado abril dinamizará el abordaje de este problema asistencial. Desde GM ya hemos explicado que las listas de espera requieren de recursos humanos y económicos, en mayor cantidad que límites y normas. Pero a la espera de cómo se abordará el problema de las listas de espera, los datos confirman que las listas de espera quirúrgicas han crecido en 2023 y ya incluyen a 850.000 personas que esperan una intervención, y una cuarta parte de éstos llegan a esperar más de 6 meses.

Colaboración público privada

Un poco más inexplicable resulta tratar ahora de cuestionar los modelos de colaboración público privados, tratando de limitar su uso con regulaciones. Si la ideología la dejamos a parte, la mejor medida de la prestación sanitaria es la percepción de los pacientes. Cataluña y Madrid son las CC.AA. que más recurren a los acuerdos público privados a nivel asistencial. Y lo son porque se concentra mucha población y se deben aprovechar todos los recursos disponibles, siempre con los máximos estándares de calidad.

La vieja disputa sobre la sanidad privada que colabora con la pública debería hacerse desde el rigor de la calidad del servicio que ofrece, desde la atención al paciente. Si se hace desde la perspectiva ideológica desviamos el foco de lo relevante. Y si se tiene la tentación de tratar de establecer alguna diferencia entre las colaboraciones público privadas entre CC.AA. “buenas y malas”, se corre el riesgo de perder objetividad.

Nadie quiere ahora abrir el melón de la sanidad privada en Cataluña, lo que es comprensible desde un punto de vista político. Pero sería difícil de explicar por qué el modelo de colaboración público privado de la Comunidad de Madrid no es bueno y sí lo es el modelo de Cataluña. Hay que preservar la calidad de la asistencia sanitaria y ese es un indicador objetivo, incluyendo la satisfacción de los pacientes. Si la colaboración público privada es buena en Cataluña, como parece que se traslada desde el ministerio de sanidad, también lo debe ser en el resto de España.