Premio Nobel 2021: ¿una decepción?

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No le voy a quitar mérito a los galardonados con el Nobel de Medicina y Fisiología 2021, David Julius y Ardem Patapoutian. Estos bioquímicos han sido premiados por sus hallazgos en relación a los receptores de temperatura y tacto. Debo decir que estoy desilusionado porque no hay duda del mayor hallazgo que la humanidad ha disfrutado en el último año. Un hallazgo que ha salvado millones de vidas en todo el mundo: la tecnología de ARNm aplicada a las vacunas de COVID-19.

Premio Nobel de Medicina 2021
David Julius y Ardem Patapoutian, bioqúmicos galardonados con el Nobel 2021.

La Dra. Katalin Kariko: su descubridora

El nombre de la bioquímica que ha dedicado su carrera a investigar el ARNm es Katalin Kariko. Esta investigadora húngara emigró a Estados Unidos y posee una historia tesón y esfuerzo ejemplar. Kariko ha contado que casi se queda sin aire cuando, poco antes de final de 2020, los primeros hallazgos verificaron la eficacia de la vacuna que utilizaba su tecnología. Pfizer y BioNTech pudieron desarrollar su vacuna contra la COVID-19 gracias a su tecnología.

Su carrera: comienzos duros

“Muchos han solicitado el premio Nobel para esta mujer que ha desatado el poder del ARN mensajero para luchar contra la infección global que ha puesto en jaque, y sigue aún, a la humanidad”

Ha estado 40 años investigando el ARNm y nunca pensó que esta tecnología cambiaría el rumbo de los acontecimientos y, sin exagerar, la vida de millones de personas que han disfrutado y disfrutarán de una vacuna con una eficacia de más de 90% que puede ser producida de manera rápida y a gran escala.

Origen húngaro

La Dra. Kariko nació en la Hungría comunista hace 65 años. Tras su doctorado en la Universidad de Szeged comenzó a interesarse por el ARNm y la producción de proteínas. Muchos han solicitado el premio Nobel para esta mujer que ha desatado el poder del ARNm para luchar contra la infección global que ha puesto en jaque, y sigue aún, a la humanidad.

Llegó en 1985 a la Universidad de Temple en Filadelfia. En Business Insider cuenta como salió de Hungría con el dinero en el osito de su hija, rumbo a una nueva vida.

Decenios de esfuerzo con el ARNm

Pero el ARN nunca estuvo de moda. Lo había eclipsado el ADN, mucho más complejo e intrigante para la ciencia, aparentemente. Fue criticada por las reacciones inflamatorias del ARNm y su solicitud de beca en 1990 llegó a ser rechazada. Pudo cambiar de investigación y abandonar el ARNm, pero su intuición (femenina) y su persistencia tuvo una leve recompensa, y acabó siendo profesora en 1995 de la Universidad de Pensilvania.

Degradada a simple investigadora, las personas en estas posiciones tras una carrera de años suelen abandonar; y eso pensó Katalin Kariko. Afrontó problemas de igualdad, cuanda era llamada “señora” en lugar de “Profesora” y se le preguntaba por su supervisor, cuando era ella misma, como ha contado.

Kariko disfrutaba con lo que hacía, un disfrute que nos ha regalado una tecnología que todavía tiene mucho que ofrecer. Programar y ordenar a una cadena de ARNm que fabrique proteínas terapéuticas es una nueva y apasionante tecnología que va a tener aplicación no sólo en el abordaje de vacunas sino del cáncer, como ya está investigándose.

Una casualidad: encuentro de inteligencias

Kariko cuenta que un encuentro en 1997 casual en una fotocopiadora con el inmunólogo Drew Weissman, investigador de la vacuna VIH, cambió sus investigaciones. Entre los dos consiguieron la manera en la que el sistema inmunológico humano no reconozca al ARNm sintético como extraño. Las investigaciones fueron publicadas en 2005 con una alabanza de la ciencia general.

Después siguieron investigando y colocaron el ARNm en pequeñas nanopartículas lipídicas, facilitando su administración y evitando su degradación en el organismo.

Afortunadamente, el reconocimiento a katalin Kariko y Drew Weissman, junto al resto de investigadores, le ha venido de los Premios Príncesa de Asturias en este año.

Aunque dijo a la cadena americana CNN que “no festejará de verdad nada hasta que todo esto pase”, hay mucho que festejar por parte de toda la humanidad. Y mucho que reconocerle. Una oportunidad de los Premios Nobel perdida en este año.