Oncología de precisión contra el cáncer de próstata

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Por Adriana Terrádez, directora de OncoDNA en España, Portugal y Latinoamérica

El 11 de junio se celebra el Día Mundial del Cáncer de Próstata, una fecha que sirve para dar visibilidad a una de las enfermedades oncológicas más habituales para el hombre a nivel mundial. Sólo en España se espera cerrar 2020 con más de 35.000 diagnósticos nuevos, una cifra muy elevada que corresponde a un gran número de pacientes que, afortunadamente, cada vez tienen mejor pronóstico.

Las tasas de supervivencia neta a cinco años se acercan al 90%, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), algo que se ha conseguido gracias a la detección precoz, a las terapias dirigidas y a las técnicas de seguimiento a través de perfiles genómicos. Los oncólogos especializados en este tipo de tumores están tratando a sus pacientes midiendo los niveles de PSA (antígeno prostático específico), empleando herramientas de diagnóstico por imagen y realizando completos estudios genómicos y moleculares, parte esencial de la medicina personalizada.

Así se mostraba hace unos días en el congreso de ASCO (Sociedad Americana de Oncología Clínica por sus siglas en inglés), este año celebrado en versión online, y hace unos meses en la edición anual de ESMO (Sociedad Europea de Oncología Médica). Dos de los encuentros oncológicos más importantes de la temporada desde el punto de vista mundial en los que se han presentado estudios y ensayos tan importantes en esta materia como Spartan, Prosper y Aramis. En ellos se mostraba, entre otros aspectos, la necesidad de tener en cuenta la información genómica de los tumores para alcanzar una terapia óptima.

El uso de perfiles moleculares como OncoSTRAT&GO, en los que están incluidos genes implicados en el cáncer de próstata (por ejemplo, BRCA1 y BRCA2) aporta una mayor cantidad de información al oncólogo y al patólogo sobre un tumor concreto. Se convierte así en un apoyo esencial para tomar decisiones terapéuticas más acertadas. Los datos aportados por la genómica a través de la muestra analizada pueden ayudar a encontrar con mayor facilidad la raíz del problema y, por ende, la terapia que mejor se adapte a las necesidades de cada paciente.

Esto significa no sólo dar con ese tratamiento idóneo, sino también evitar otros menos eficaces con su consecuente toxicidad. Además, en los casos de próstata no es infrecuente presenciar una acumulación de mutaciones que puede conducir a la progresión de la enfermedad y a una resistencia a las terapias estándar. En este sentido, la oncología de precisión y, en concreto, los estudios genómicos, son una excelente herramienta para que el clínico pueda adelantarse a esos posibles cambios y personalizar al máximo cada terapia.

Hay que tener en cuenta que el cáncer de próstata es un tumor silencioso difícil de detectar. Por eso es tremendamente importante que se realicen revisiones periódicas con el urólogo, sobre todo a partir de los 50 años, cuando el riesgo a padecerlo es mayor. Cuanto antes se detecte el tumor, mayores serán las probabilidades de éxito.