No nos olvidemos del cáncer de mama

118

Por Adriana Terrádez, directora de OncoDNA para España, Portugal y Latam.

Un año más nos sumamos a la celebración del Día Internacional contra el Cáncer de Mama. Una fecha que tiene un objetivo muy concreto: sensibilizar a la población y fomentar un mayor acceso a pruebas de diagnóstico y a tratamientos efectivos. Aún más en momentos como el que estamos viviendo.

Y es que una de las consecuencias que ha traído la COVID-19 ha sido una caída sustancial en el número de nuevos diagnósticos. Un descenso que se ha achacado a la anulación de pruebas y revisiones durante el confinamiento y, posteriormente, al miedo o precaución de acercarse a los espacios sanitarios para evitar un contagio por coronavirus.

“Hay que retomar de nuevo el paso por ginecología y por las pruebas de cribado habituales para descartarlo o detectarlo de forma precoz”

En cuestión de cáncer de mama, el diagnóstico se ha puesto en pausa para muchas mujeres y no es una buena noticia, sobre todo si tenemos en cuenta que cuanto antes se detecte mayor será la posibilidad de controlarlo y eliminarlo. Hay que retomar de nuevo el paso por ginecología y por las pruebas de cribado habituales para descartarlo o detectarlo de forma precoz.

Y para esos últimos casos a los que les toca plantar cara a la enfermedad, los especialistas en oncología utilizan cada vez más los estudios genómicos del tumor, útiles para poder ofrecer a las pacientes un tratamiento personalizado con mayores posibilidades de éxito. Gracias a todo ello se ha conseguido que el de mama sea uno de los cánceres con mejor pronóstico con una supervivencia neta a cinco años del 90%.

El oncólogo puede recomendar realizar análisis genómicos tanto de una biopsia sólida (tejido) como de una biopsia líquida (sangre). Sus resultados ofrecen al especialista una información más completa sobre el tumor, al igual que nuevas opciones de tratamiento que se adapten mejor a las características genéticas y genómicas del tumor de la paciente, aumentando no sólo las posibilidades de supervivencia, sino también evitando tratamientos innecesarios y su posible toxicidad.

En este proceso de diagnóstico y seguimiento, existen otras herramientas útiles en el entorno del big data, válidas tanto para el cáncer de mama como para cualquier otro proceso oncológico. Se trata de plataformas capaces de interpretar de forma rápida los datos genéticos en bruto del paciente y transformarlos en informes útiles para el oncólogo.

“Nosotros utilizamos herramientas bioinformáticas que integran e interpretan datos genómicos procedentes de distintas áreas de estudio”

Nosotros utilizamos herramientas bioinformáticas que integran e interpretan datos genómicos procedentes de distintas áreas de estudio (patología molecular, estudios de expresión, genéticos, clínicos, etc.). El sistema los procesa y organiza para dar a los oncólogos la información necesaria para elaborar planes de tratamiento que determinen la terapia más eficaz para cada una de sus pacientes.

En algunas ocasiones es posible también contactar con otros profesionales del mundo entero a través del trabajo en red impulsado a través de estas plataformas. Es posible compartir y analizar con ellos (y desde la propia consulta) casos concretos con datos y resultados anonimizados. Una vía de trabajo útil para compartir experiencias, ver nuevos puntos de vista y encontrar entre todos la solución adecuada para cada paciente.

Son fórmulas cada vez más completas, todas ellas relacionadas con la medicina personalizada y la oncología de precisión. Dos variables conectadas entre sí que están arrojando resultados muy positivos, principalmente para los pacientes (su uso se está traduciendo en mejores resultados y nuevas opciones terapéuticas incluso en tumores más agresivos como los triple negativos).

Y también para los oncólogos, que pueden agilizar su toma de decisiones gracias a la información sobre el perfil molecular del tumor. Algo que, por otra parte, beneficia además al propio sistema de salud, que puede ser más eficiente gracias a todas estas nuevas herramientas, mejorando así el acceso de las pacientes de cáncer de mama (o de cualquier otro tipo de cáncer) a esta vía de diagnóstico y tratamiento.