Los geriatras reclaman un entorno amigable para los mayores

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La Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) ha fijado el periodo 2020-2030 como la década del envejecimiento saludable. Se basa en la estrategia mundial de la OMS, que se alinea con la agenda 2030. Una idea anunciada antes de la pandemia de COVID-19 que requiere revisar qué podemos mejorar en el cuidado de las personas mayores.

Son las acciones concretas que llevan estos grandes planes a la práctica. Aportando su grano de arena, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) ha celebrado su Congreso. El aprendizaje de la experiencia de la pandemia ya se deja ver entre las conclusiones.

Ha llegado el momento de promover una convención en la ONU para la protección de los derechos de las personas mayores.

Romper el binomio vejez-patología

La vejez no debe ser sólo una visión patológica, como afirma Alex Kalache, de Age Friendly Foundation de Boston. Sin duda hay que abordar la salud, pero también un aprendizaje de la vida, la participación, los derechos para llevarla a cabo, la protección y la seguridad. Lo resume con que el entorno debe ser más amigable para las personas mayores.

“No podemos convertir la suerte de alcanzar una avanzada edad con una buena relativa salud, con la desgracia de un entorno que nos dificulta desenvolvernos en él”

Nadie duda de que el resto de personas queremos entornos amigables para todos. Pero no nos paramos a pensar en un colectivo especialmente vulnerable, numeroso y ubicuo son las personas mayores. No podemos convertir la suerte de alcanzar una avanzada edad con una buena relativa salud, con la desgracia de un entorno que nos dificulta desenvolvernos en él.

Pandemia y exclusión social

La exclusión social a causa de la pandemia ha sido uno de los errores más graves que ha cometido la humanidad al hacerle frente. Cuando nos dimos cuenta era demasiado tarde. La salud mental de los mayores ha sido especialmente vulnerable a las consecuencias del aislamiento y estrés provocado.

El presidente de los geriatras de Reino Unido, Thomas Scharf, le pone nombre a la exclusión social. Se trata, según sus palabras, de un proceso complejo, de negación de recursos, derechos, bienes y servicios al envejecer. Es, en definitiva, la inhabilidad de participar en relaciones y actividades comunes al resto de población.

Cese de la actividad laboral

Es importante abordar el prematuro abandono de la actividad laboral. Tiene el riesgo financiero asociado y el aumento de la pobreza para aquellos que ya eran vulnerables antes de la vejez.

Todo se resume en crear y facilitar comunidades amigables. Es lo mismo que ocurre con nuestra mente (la función) y el cerebro (el órgano). Todo lo que es bueno para el cerebro es bueno para nuestro cuerpo. Por tanto, todo lo que es bueno para hacer la sociedad más amigable con todos sus miembros, debe también contemplar a los mayores. Seremos nosotros mismos, si somos afortunados.