La sanidad en el mundo paga la factura de la recuperación económica

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Durante las últimas semanas se ha hablado de un problema mundial de abastecimiento de materias y mercancías varias. El problema viene por varios frentes y afecta a la sanidad. En primer lugar, una demanda creciente en lo que algunos han calificado de un boom post pandémico. Sin embargo, nadie con conocimiento vislumbra un “fin de la pandemia” sino una adaptación al estado pandémico.

Efectivamente, una mayor demanda de bienes y servicios, que ha estado disminuída por las medidas restrictivas anti-COVID-19, se está notando. Incluso la recuperación del empleo, en los sectores más castigados, es una realidad en España y en el resto del mundo.

Algunos economistas sugieren que el miedo al virus provoca temor en el consumidor, incluso un año y medio después del comienzo de la pandemia. Las medidas de los Gobiernos para evitar los contagios se ha demostrado que perjudican, más que benefician, a la economía. Por eso estamos observando un cambio en la tendencia de los Gobiernos que eliminan las restricciones a la movilidad y a la seguridad que hemos visto hasta ahora.

“la etapa de relajamiento que se vive en el mundo, y ahora en España, tiene su explicación en la economía y su intento de recuperación”

Reino Unido, los primeros en relajar medidas

Por tanto, la etapa de relajamiento que se vive en el mundo, y ahora en España, tiene su exlicación en la economía y su intento de recuperación. La señal del relax de las medidas son los menos de 100 casos de IA a 14 días por 100.000 habitantes.

Parece razonable pensar que podríamos bajar de esa cifra de IA, antes de que volvamos a ver un nuevo rebote seguro con una nueva ola. Que vendrá una nueva ola es la única verdad inmutable.

España supera el 75% de vacunación

En España se ha llegado el pasado junio a una IA de 91, y ahora nos aproximamos a esa cifra en pleno septiembre. El contexto actual es de una mayor tasa de vacunación de la población que el pasado junio. Nos situamos, desde el pasado 15 de septiembre, en una tasa que supera el 75% de población vacunada con pauta completa en España. Es momento de recuperar algo más la vida, la actividad y la economía, sin duda.

Reino Unido: pionera en relajar medidas

Reino Unido ha sido la pionera en relajar las medidas para que ningún sector productivo continúe con restricciones. El momento escogido por las autoridades británicas también ha sido con una alta tasa de vacunación, lo que ya sabemos que no bloquea la transmisión, pero evita la enfermedad grave de COVID-19.

Era una idea menos arriesgada cuando la cepa Delta no dominaba. Su elevada capacidad de contagio frente a otras cepas antes predominantes (alfa, beta) va a tener un resultado menos vistoso que con cepas más controlables precedentes. Sin embargo, las actuales vacunas son bastante eficaces contra delta. Por otro lado, la presión asistencial en Reino Unido sigue alta, y los contagios indican una incidencia (IA 14 días) por encima de 700 casos.

¿Y si delta no se mantiene?

Si la cepa delta fuera sustituida por una cepa que evitara la protección inmunitaria de las vacunas volveríamos a una casilla de salida en la que la economía y su recuperación ya no sería un pretexto para relajar las medidas de seguridad.

Algunas variantes, como la Gamma, preocupan y se están siguiendo en su evolución. Reducen la eficacia de algunos anticuerpos monoclonales que se usan con éxito en los casos graves de COVID-19. Y reducen también la eficacia de las vacunas actuales contra la COVID-19.

Desde su aparición en Brasil en enero de este año, la variante P.1 (Gamma o linaje GR/501Y.V3) preocupa. En apenas 3 meses desde su identificación por la OMS ( el 11 de enero de 2021) se convirtió en predominante duplicando los casos de gravedad en este país sudamericano. Las primeras muestras documentadas fueron en noviembre de 2020, según indica la OMS.

“El sistema sanitario debe adaptarse a esta situación desde la planificación anticipada, porque la salud de la sociedad depende de ello”

Presión asistencial o normalidad con COVID-19

Aunque no es probable que volvamos a tener un colapso sanitario, la presencia permanente de enfermos con COVID-19 en los hospitales es un hecho. La relajación de las medidas, aún con alta tasa de vacunación, facilitará que los contagios continúen en olas cada vez más suaves en su pendiente.

El sistema sanitario debe adaptarse a esta situación desde la planificación anticipada, porque la salud de la sociedad depende de ello.

“Pero si Delta es sustituida por otra variante que empeore la situación, la economía no puede seguir siendo la excusa y volveremos a la casilla de salida

Casi la mitad de la población en España padece una enfermedad crónica y debe recibir su normal asistencia para evitar cuadros más graves. La prevención y cribados en oncología , enfermedades cardiovasculares o del SNC, entre otros, requieren de un sistema sanitario preparado.

Si Delta se queda más tiempo deberemos tener presente que la sanidad necesita a los mejores gestores, las plantillas completas y al máximo renidmiento de especialistas y una sólida Atención Primaria.

Pero si Delta es sustituida por otra variante que empeore la situación, la economía no puede seguir siendo la excusa y volveremos a la casilla de salida.