Equidad: ¿una buena Ley en un mal momento?

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No parece que el contexto electoral a corto y medio plazo permita el sosiego y el apoyo que requiere una Ley que aborda algo tan relevante como la cohesión.

El anteproyecto de la Ley de Equidad sigue su curso, pero tiene importantes escollos por delante. No hay duda que aborda cuestiones relevantes y actualiza en algunas cuestiones necesarias en Leyes de 1983, 1997 ó 2003.

La Ley de Cohesión y Calidad 16/2003 no tiene secretos para su impulsora, Ana Pastor, que logró el apoyo de la oposición parlamentaria al completo. Ana Pastor siempre ha destacado por centrarse en el resultado (una Ley útil y consensuada) y aparcar cuestiones accesorias.

Entendimiento Gobierno y oposición

En 2003 eran momentos en los que la oposición y el Gobierno se podían entender en las cuestiones importantes, y Ana Pastor supo encontrar el consenso.

La ministra Carolina Darias asegura que los pacientes van a estar ahora representados en los órganos del Consejo Interterritorial del SNS. La verdad es que el Foro Abierto que contemplaba la Ley 16/2003 ya incluía una modesta representación de pacientes, pero era un foro atemporal que debía convocarlo el ministro o ministra de turno.

Ningún ministro lo ha llegado a convocar, si no me falla la memoria. Pero eso no impide que una actualización de dicha norma, ahora con la “Ley de Equidad, Universalidad y Cohesión del SNS” del Gobierno de España, pueda hacer que ese “Foro Abierto” se concrete y se desarrolle, con los pacientes y los profesionales representados.

“UP quiere ir más allá y obligar a todas las CC.AA. a gestionar la sanidad de un modo que sólo ellos entienden”

Nuevas formas de gestión

Los partidos de la coalición de Gobierno no se ponen de acuerdo en el modelo de gestión de la sanidad. Los socialistas cuentan con experiencia de Gobierno en sanidad, y no parece que desde Unidas Podemos (UP) vayan a facilitar que eso se ponga en valor en la Ley.

UP quiere ir más allá y obligar a todas las CC.AA. a gestionar la sanidad de un modo que sólo ellos entienden: con gestión y titularidad pública.

Sin embargo, no veo si quiera a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ni los nacionalistas conservadores de Junts que vayan a cambiar su modelo de gestión al propuesto por UP.

Tampoco veo que ciertas CC.AA. gobernadas por socialistas y populares vayan a limitar el uso de recursos de la sanidad privada. Sólo pensemos qué hubiera ocurrido en la pandemia sin sanidad privada o qué ocurre ahora si las listas de espera no se alivian con el apoyo de recursos del sector privado.

Hay muchos mecanismos para vigilar el correcto uso de los fondos públicos, pero limitar su capacidad de gestión es algo que dudo que las CC.AA. puedan aceptar.

Un estudio sobre la gestión pública y privada

Francamente, si lo relevante es el buen uso de los fondos públicos, la eficiencia y ofrecer resultados, eso puede analizarse. Hay estudios que lo abordan; quizás el ministerio podría encargar uno independiente y evaluar el resultado de algunas gestiones de la sanidad privada.

Modelo Alzira: fin tras 10 años

Que el Estado sea más grande o más pequeño es una batalla ideológica que no le importa al ciudadano en relación a su sanidad. Lo que quiere es ser bien atendido y que los gestores sean eficaces. La decisión del uso de los recursos sanitarios privados es algo que compete a los gestores votados en sus CC.AA.

Lo mismo que acabar con dicha gestión, como cuando se decidió dar por finalizado la concesión del hospital de Alzira en la c. valenciana. Una consejería debe decidir y rendir cuentas, pero no tiene la obligación infinita de mantener acuerdos temporales con proveedores privados de manera eterna.

La sanidad privada debe estar por si la llaman o la necesitan, pero no obligar a acuerdos eternos con la sanidad pública.

Experiencia que marca

Quizás algunos de estos modelos, o de gestiones con disputas, o de acuerdos poco claros, han servido de excusa para intentar denostar la colaboración público-privada. Pero todas las CC.AA. tienen acuerdos que funcionan con la sanidad privada.

“Cataluña tiene un importante desarrollo de colaboración público privada de larga trayectoria”

Se trata de algo tan injusto como cuando se dice que “todos los políticos son iguales”. Aunque creo que las autonomías deben tener ese espacio para decidir su gestión, el intento del partido socialista de incorporar ciertas limitaciones a los acuerdos con la sanidad privada no será fácil. Las dificultades, entre otras, vendrán de sus socios de coalición, que lo rechazan porque se queda corta, por defecto de “querer ir más allá todavía” de Unidas Podemos.

Tampoco creo que en Cataluña quieran recibir lecciones de cómo gestionar su sanidad, y no veo a ERC alineada con Unidas Podemos. Cataluña tiene un importante desarrollo de colaboración público privada de larga trayectoria.

Con la oposición del centro derecha y de otros grupos de izquierda, no estoy seguro si esta ley tendrá el consenso y el tiempo necesarios para que los cambios que propone en su actual texto dejen a un lado la ideología y se centren en facilitar la labor a las CC.AA. No parece que el contexto electoral a corto y medio plazo permita el sosiego y consenso que merece una Ley que aborda algo tan relevante como la cohesión.