Edulcorantes: ciencia y comunicación

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En Reino Unido, el Science Media Centre, afirma que los medios entenderán mejor la ciencia cuando los científicos se entiendan mejor con los medios. Sin duda, hay que acercar los medios a los científicos. Esta red internacional de centros, creada hace más de 20 años bajo las siglas SMC, trata de aclarar conceptos y ofrecer una información al público general directamente de expertos y expertas fiables.

La noticia hecha pública por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los edulcorantes es un buen ejemplo de que es preciso mejorar la comunicación y acudir a los expertos mencionados. Aclaremos con ayuda del SCM lo relevante y su contexto en relación a los edulcorantes. Sobre todo porque los sanitarios deberán responder a preguntas de sus pacientes: ¿Qué puede explicar a un paciente un médico o una farmacéutica ante la duda sobre el consumo de edulcorantes que se ha generado?

“Es importante reforzar los mensajes de un menor consumo de calorías y de azúcares libres, y las estrategias que ayuden a este objetivo deben estar basadas en evidencias y no en sospechas y generalizaciones”

La revisión de la OMS

La OMS ha publicado en 2022 una revisión sistemática de la literatura que mostró que los edulcorantes no ayudan de forma clara a controlar el peso a largo plazo, pudiendo incrementar el riesgo de diabetes y de enfermedad cardiovascular. Esta revisión no incluyó a enfermos con diabetes. La OMS recomienda reducir o no consumir bebidas refrescantes y alimentos ultraprocesados que contengan también edulcorantes.

Sin duda, quien piense que tomando edulcorantes controlará el peso está en un error. Pero eso no es la función de un edulcorante.

Es posible que sean precisos más estudios para evaluar los efectos de reemplazar azúcares libres por edulcorantes, como afirma Fernando Rodríguez, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid. También existen recomendaciones y guías nutricionales en relación a la disminución o no consumo de azúcares libres.

Si bien la OMS sugiere disminuir el consumo de azúcares y edulcorantes, la ciencia ha establecido los beneficios de no consumir azúcares libres. Las alternativas a los azúcares libres son sólo dos: eliminarlos o sustituirlos por edulcorantes o por fruta (que contiene edulcorantes naturales).

Los azúcares no son sanos y reducir el consumo de edulcorantes es una recomendación razonable. Pero no se puede alarmar sobre su seguridad, ya que, si fueran perjudiciales algunos edulcorantes, la OMS tiene mecanismos para la prohibición, como asegura Rafael Urrialde, profesor de la universidad complutense y vocal de la Sociedad Española de Nutrición.

“Si las autoridades de seguridad alimentaria no tienen dudas, es preciso ser más prudente y evitar la alarma generada”

Recomendaciones

Añadir fruta a los alimentos endulza éstos, y es la mejor opción. Pero eso no es siempre posible. Un lácteo o bebida refrescante con azúcar es una opción menos saludable que el mismo alimento con edulcorante, y la opción de tomarlo sin nada es renunciar al sabor que esperan los consumidores. Pero esta recomendación no se puede aplicar a las personas con diabetes, que deben evitar ingerir azúcar.

Hay que concretar qué edulcorantes tienen riesgos y aclararlos. El comité mixto OMS y FAO, asegura Rafael Urrialde, deben actuar si tienen evidencia de qué edulcorantes perjudican la salud.

La European Food and Safety Agency (EFSA) aprueba en Europa los edulcorantes, un total de 19 en la actualidad. Algunos tienen advertencias, como el consumo excesivo de polioles que produce efectos laxantes, asegura Rafael Urrialde.

Edulcorantes seguros

El incremento de glucosa en sangre es perjudicial, y los edulcorantes (con muy bajas concentraciones) evitan sus efectos nocivos ofreciendo un sabor dulce al alimento. El exceso de ingesta de azúcar sigue siendo un problema que la Unión Europea alerta de forma permanente. Es preciso profundizar en la información ofrecida al consumidor sobre los edulcorantes y evitar generalizar sobre sus posibles riesgos. Las ingestas de cualquier alimento y aditivo debe hacerse con moderación.

La sacarina lleva 150 años utilizándose como edulcorante, y a 100 veces la dosis diaria, en ratas de laboratorio produjo cáncer de vejiga. Pero la relación causal no es aplicable a humanos, por lo que se retiró del listado de sustancias potencialmente cancerígenas. Un estudio con medio millón de jubilados en 2006 también demostró que el aspartamo no produce cánceres líquidos, como se habia sospechado en 2005, que a dosis altas podía provocar linfoma y leucemia en ratas.

Es importante reforzar los mensajes de un menor consumo de calorías y de azúcares libres, y las estrategias que ayuden a este objetivo deben estar basadas en evidencias y no en sospechas y generalizaciones. Es preciso reforzar la confianza en las autoridades responsables de la seguridad alimentaria y evitar mensajes confusos.