Premios BiC

“Tranquilidad pero no relax”. Esta esta es la respuesta a la pregunta que, según fuentes internas del Ministerio de Sanidad, se está viviendo estos días.

La coordinación, la responsabilidad, la información o la transparencia son la base en las que debe descansar todo el peso de una gestión de esta índole. Así lo explican algunos ex secretarios generales de Sanidad que, en los últimos años, han sido testigos de escenarios similares.

“Ningún país está preparado para una crisis así”, coinciden todos ellos, pero lo cierto es que España “y el SNS tiene la capacidad de respuesta”.

La responsabilidad desde las autoridades es algo que exigimos desde la sociedad, pero… ¿es recíproco?. En las últimas semanas, estamos asistiendo a una avalancha informativa de titulares con un cierto tono alarmista… A veces confiamos más en lo que nos cuentan que en las informaciones que llegan de fuentes fiables y de calidad. Que es una crisis sanitaria importante, está claro, pero… ¿Hasta el punto esa falta de rigor puede paralizar un país? ¿Existe un cierto grado de dramatismo injustificado?

Recordaba Rubén Moreno cómo en los cursos formativos nos enseñan a los periodistas, que tenemos la obligación de ser responsables, a tratar este tipo de informaciones. El rigor, la transparencia y la objetividad, apoyada por la visión más científica, en casos de crisis sanitarias, es fundamental.

La presión política y mediática es algo habitual en este tipo de escenarios y, como asegura Javier Castrodeza, hay que tener en cuenta que “la peor epidemia es la epidemia del caos”.

Por contra, como advierten estos expertos, la información bien explicada genera confianza en un país. En los últimos días, los periodistas hemos sido testigos de ello. El Ministerio de Sanidad está gestionando la comunicación de esta crisis de manera precisa, informando puntualmente de los avances de la situación. La coordinación entre comunidades autónomas y ministerio es real, y así lo dejaron claro hace unos días en el Consejo Interterritorial. La unidad es clara, y en estas ocasiones España tiene su valor diferencial.

Los esfuerzos a todos los niveles —profesionales, administración, Gobierno— son evidentes. En este sentido, también hay que destacar el papel de la industria farmacéutica. Desde que se comenzaron a conocer las primeras informaciones sobre la aparición de este nuevo virus, son numerosos los centros investigadores y compañías que han puesto en marcha programas para dar con un tratamiento concreto o con una vacuna. Janssen, Gilead y Sanofi ya están a pleno rendimiento para aportar soluciones a los pacientes. Además, otras compañías como AbbVie, Bayer, Boehringer Ingelheim, Roche y Genentech, GSK, Janssen y Sanofi también siguen apuntalando este escenario mediante donaciones.

Está claro que el sector sanitario está en la misma página de un libro. Esperemos que el capítulo se pueda cerrar próximamente y que al menos recordemos de cara a un futuro que la unidad y la coordinación es una buena medicina. Por otra parte, frente al virus de la desinformación o la información poco veraz, como decía Oliver Wendell Holmes: “Habla claramente; talla cada palabra antes de dejarla caer”.