Las autoridades sanitarias están preparadas para actuar frente a las nuevas variantes. Así ha quedado reflejado tras la intervención de la directora ejecutiva de la EMA, Emer Cooke, donde ha dejado claro que la OMS, el ECDC y las compañías están en contacto permanente para garantizar que las autoridades regulatorias están preparadas para adaptar las vacunas de la COVID-19 “si fuera necesario”. Precisamente en febrero de 2020, recordó, se puso en marcha “una guía para permitir a las empresas acelerar la adaptación de las vacunas si fuera necesario”.

Lo cierto es que las farmacéuticas implicadas en la producción e investigación de vacunas frente a la COVID-19 están siguiendo muy de cerca la evolución de esta nueva cepa. Hace unos días un portavoz de BioNTech afirmó en declaraciones  que su compañía se encuentra a la espera de disponer de más datos para determinar si es necesario reelaborar la vacuna que han producido junto a su socio, Pfizer. Moderna, por su parte, también anunciaba a través de un comunicado actualizaciones de su estrategia para abordar las variantes preocupantes del SARS-CoV-2, dada la aparición de la variante Omicron, que podría promover un “escape inmunológico”. En este sentido, la ciencia ha activado toda la maquinaria.

La presidenta de la Comisión Europea aseguró también que la UE ya está en conversaciones con científicos y fabricantes de vacunas. “Apoyan completamente las medidas de precaución para evitar la propagación internacional de la variante de preocupación”, señaló Von der Leyen, quien recordó que la seguridad mundial también depende de que todos los ciudadanos contribuyan a un mejor control de la pandemia.

Con todo, la mayoría de las mutaciones de COVID-19 se han ido expandiendo por todo el mundo, propagando la pandemia. Sin embargo, unas han demostrado ser más virulentas que otras. Pero su tendencia, según demuestra la evidencia, ha sido prácticamente la misma en todas. De momento, es toda una incógnita ahora la llegada de la nueva variante, Omicron, detectada recientemente y cuya tendencia está por ver. ¿Se convertirá en la cepa predominante, destronando a la Delta? ¿O desaparecerá dejando que la Delta continúe acaparando los contagios a nivel mundial?