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| viernes, 22 de noviembre de 2019 h |

Tanto se ha hablado de la necesidad de alcanzar un Pacto de Estado por la Sanidad que el tema ya aburre. Y lo hace no por el objetivo sino por la escasez de avances plausibles hacia ello. La política vive en un tiempo de trincheras y nadie se atreve a dar un paso hacia el entendimiento por miedo a que le acusen de desleal. Es por tanto tiempo de valientes y, por suerte, los hay. Aún sin constituir el Congreso de los Diputados la Cámara de los representantes abrió sus puertas para que un elenco de actores principales se volvieran a encontrar y buscaran la fórmula de tender puentes. Porque el problema es ese y no tanto el objetivo final. Existe consenso en lo más determinante del Sistema Nacional de Salud y solo falta que caigan las trincheras para que el diálogo sustituya a las trifulcas.

Figuras como la de Ana Pastor son un ejemplo a seguir. De los actores políticos es de las pocas que sigue en activo y su pasado la erige en una actriz determinante para que se sienten unas bases carcomidas por la política con minúsculas. El Congreso recibió un libro preparado durante mucho tiempo y que ha contado con casi todos los políticos y gestores. También ha contado con los profesionales y con los pacientes, todos ellos ciudadanos. Ese documento es una primera piedra que demuestra que el pacto es posible si se quiere, porque es sólo voluntad lo que se requiere.

En una legislatura —si es que finalmente llega a buen puerto— donde habrá más sensibilidades políticas que nunca en la democracia española sería un ejemplo político de primer orden hacer realidad lo que durante tanto tiempo se ha considerado una quimera. Pero necesitamos salir del bucle infinito de los reproches que conducen, una vez tras otra, a las urnas. Comenzar la legislatura, dejar la estrategia política para el largo plazo y desviar la agenda hacia los problemas del país es un clamor tal que parece que las únicas zonas sin cobertura son las sedes nacionales de los partidos políticos.

Porque ese eco también resuena con fuerza en las comunidades autónomas. No hay responsable autonómico que no mire de reojo hacia Madrid pidiendo normalidad y avances sanitarios. La mayor demanda se encuentra en la cohesión del sistema y ahí los últimos en pronunciarse han sido Baleares y Extremadura. El consejero Vergeles pide, casi suplica, que el Consejo Interterritorial tenga un carácter vinculante para que nadie haga política con la sanidad en su territorio. Incluso pide presupuestos finalistas porque es tiempo de apostar por la joya de la corona… Señores, señoras, no pierdan más el tiempo.


Que comience la legislatura y la agenda política se empiece a ocupar de los problemas del país



Figuras como Ana Pastor son fundamentales para alcanzar un Pacto de Estado por la Sanidad