El futuro de la oncología en todas sus ramas —asistencial, investigadora y docente— pasa por la interconexión de las estructuras, los recursos y el talento. Se trata de una consigna europea que ha venido calando, en tiempo y forma, desde que el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer terminara de dibujarse a nivel continental. La referencia y el liderazgo a este respecto le pertenecen a la Comunidad de Madrid, cuyos pasos fueron los más ágiles y certeros en la construcción de un nuevo ecosistema para el abordaje de una enfermedad de alta prevalencia e impacto.

Así lo lo recordaba la presidenta de la región capitalina, Isabel Díaz Ayuso: “Cada año se diagnostican 275.000 nuevos casos en nuestro país, 40.000 aquí en Madrid”. Precisamente Madrid era reconocida por su compromiso con la búsqueda de la excelencia y la calidad en la atención a los pacientes con cáncer a través del Premio Especial 2023 de la XI Edición de los Premios ECO.

Gran parte de culpa la tiene la Red Oncológica Madrileña (ROM), tejida desde su anuncio 2020 y enfocada en perseguir la mejora de los recursos y garantizar que todo el mundo tenga el acceso a los tratamientos y a las terapias más avanzadas. No en vano, se trata de la punta de lanza nueva Red Europea (EON), la iniciativa que marcará las líneas estratégicas del futuro de la oncología.

La Red Oncológica Madrileña y la nueva Estrategia de Oncología de Precisión de Galicia, alineadas con los preceptos europeos

Ahora, Galicia ha presentado su Estrategia de Oncología de Precisión, o lo que es lo mismo, el documento marco con el que la Xunta ‘se sube’ al futuro de la disciplina, a imagen y semejanza de los planes descritos por en Europa y Madrid. Jorge Aboal, director general de Asistencia Sanitaria del Sergas, resumía los puntos clave de la misma durante su puesta de largo, la cual a partir de 2024 impulsará la constitución de una estructura de nodos asistenciales en red, deslocalizando el conocimiento y amplificando sinergias entre todas las áreas sanitarias.

Sus objetivos fueron definidos por el responsable gallego: reducción del impacto poblacional de la enfermedad; aplicación de los estudios ómicos a las estrategias preventivas; facilitar el acceso temprano, igualitario y en equidad “con independencia de dónde se viva, para tener la mejor opción de diagnóstico molecular y terapia dirigida”; y favorecer el conocimiento a través “una amplia gama de investigación, ensayos clínicos para rápidamente hacer una traslación clínica”.

Junto a todo ello, un comité molecular de tumores único para trabajar de modo centralizado y homogeneizar el acceso al diagnóstico y las terapias. En definitiva, dos ejemplos que lo dejan claro: el futuro es ahora.