El XXVIII Congreso Nacional de Medicina General y de Familia está reuniendo en Bilbao a cerca de 1.500 médicos del primer nivel asistencial. Casi 3.400 lo seguirán, además, de manera virtual, aprovechando así las lecciones aprendidas de esta pandemia, que ha puesto en valor el papel de la tecnología en nuestras vidas. Profesionales que están siempre a la cabecera del paciente, como le gusta decir a su presidente, Antonio Fernández-Pro.

En su intervención durante la inauguración de este congreso, acompañado por la consejera de Salud del País Vasco, Gotzone Sagardui, y muy cerca del ex consejero, Rafael Bengoa, Fernández Pro recordaba, a modo de declaración de intenciones, que no debemos quejarnos de nada que no podamos modificar. Insistía también en que la mejor estrategia o cambio de modelo, tan necesario en la actualidad, pasa por fortalecer la atención primaria y sentenciaba que es preciso “recuperar el liderazgo clínico para salir de esta crisis”.

Tras la experiencia vivida en estos más de dos años de pandemia, lo cierto es que cada foro, cada encuentro de profesionales de atención primaria, que han vivido una auténtica pesadilla durante meses en una primera línea con escasa visibilidad social y poco reconocimiento, es poco menos que una invitación a la catarsis colectiva.

La atención primaria “no es sexy para los de arriba”, lamentó Bengoa

En esta ocasión, la intervención de Rafael Bengoa, artífice de la estrategia de crónicos en el País Vasco, cuyos consejos se han escuchado en la OMS y han llegado a oídos del mismísimo Barack Obama, actuó como un auténtico revulsivo.

Desde la libertad que dan los años y la experiencia, y la distancia de su etapa en la gestión política y sanitaria, Bengoa compartió una visión crítica y ácida sobre la situación actual de este nivel asistencial. “La atención primaria no es sexy para los de arriba”, lamentó, despertando sonrisas en el auditorio.

Recordó igualmente que desde el punto de vista científico, en un año se ha avanzado el equivalente a una década. Sin embargo, admitió que en el ámbito político no ha habido un salto para hacer las cosas de una forma diferente. La esperanza real es que el cambio venga desde abajo.

A estas alturas, no falta la visión, ni los modelos, ni recursos humanos competentes, ni evidencia, ni siquiera herramientas ni tecnología, defendió. Primaria necesita una “licencia para innovar”, al más puro estilo James Bond, para que de una forma decidida “los de abajo” puedan tomar decisiones pegadas a sus necesidades reales y a las de sus pacientes. El cambio vendrá de ahí, o no vendrá.