Las iniciativas que se han producido con motivo del Dia Internacional de la Mujer y la niña en la Ciencia son necesarias y permiten identificar modelos y estimular vocaciones. Los principales organismos en materia de investigación han participado activamente. Una experiencia virtual que no ha impedido que, un año más, se impulsen  vocaciones en niñas dentro del ámbito laboral de la ciencia.

CNIO, FECYT, CSIC o ASEICA son algunas de las entidades que han puesto en marcha actividades el pasado 11 de febrero. Una de las cuestiones que explica la menor presencia de la vocación por la ciencia en mujeres es que falta visibilidad de los modelos referentes para las niñas.

Si profundizamos en determinadas profesiones, como la medicina, la farmacia o la propia investigación, más de la mitad de sus profesionales son mujeres. Incluso en el campo de la investigación, se encuentran muchas mujeres que realizan sus tesis o investigaciones preliminares.

“Sin embargo, no se constata la misma proporción en las fases previas de desarrollo profesional que en las posteriores”

Sin embargo, no se constata la misma proporción en las fases previas de desarrollo profesional que en las posteriores. Me refiero a que el Personal Investigador no cuenta con la misma proporción de mujeres cuando aún están en sus fases previas.

Por eso, hay vocaciones que se pierden por el camino. En investigación, una carrera cercenada obliga a redirigirse a otro ámbito, fuera de la ciencia o la investigación. Cuando se trata de la medicina, la mayor presencia de médicas respecto a médicos no las hace abandonar la profesión, ni mucho menos. En este caso, se produce una pérdida de talento que se queda ocupando posiciones de menor responsabilidad, pero igualmente necesarias y relevantes, sin duda.

La sanidad, como la investigación, requiere de todo el talento. Siendo una mayoría de mujeres médicas, deberían superar el tercio escaso de puestos de jefaturas de servicio en hospitales que actualmente son ocupadas por médicas. Muchos son los factores que inciden en este problema, y no es tan sencillo de resolver.

“Es preciso recordar que el primer empleador del país es la sanidad pública”

Pero es preciso recordar que el primer empleador del país es la sanidad pública, y este desfase puede corregirse desde políticas que faciliten la conciliación familiar, incluyendo la opción de formar una familia y apartarse un tiempo de la labor médica. La conciencia de la vocación sanitaria se ha despertado en las niñas hace muchos años y las ha llevado a ser una mayoría de médicas. Ahora falta reconocer su talento y que se aproveche en todo su potencial.