2021: ¿Comienza la era de los coronavirus?

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Los coronavirus no son virus nuevos en las infecciones respiratorias. Con frecuencia causan pequeños catarros o resfriados comunes. Su capacidad pandémica siempre era limitada, hasta ahora. El SARS-CoV-2 es distinto a todos los virus anteriores. Su inestabilidad genética la determina que es un virus de ARN, y en cada réplica varía. Miles de mutaciones (hasta 4.000) han sido detectadas. Son variantes que no han tenido una gran implicación en la clínica.

Las mutaciones vistas en el dominio de union al receptor de la proteína S de esta nueva variante, la VUI-202012/01, puede ser antigénicamente distinta. En otras palabras, que la eficacia de la vacuna podría ser menor.

“Las vacunas para la Covid-19 se basan en la glicoproteína S para provocar la respuesta inmune protectora”

Las vacunas para la Covid-19 se basan en la glicoproteína S para provocar la respuesta inmune protectora. Por esa razón, los recientes descubrimientos sobre la mayor transmisibilidad de una nueva cepa del SARS-CoV-2 han hecho saltar las alarmas.

Londres confina a sus habitantes en sus domicilios, y los países cancelan vuelos con la city. El temor de la expansión de la nueva cepa se traduce en dos aspectos: 70% más de contagios y la posibilidad de esquivar en parte a las vacunas actuales contra la Covid-19.

No obstante, dado que los coronavirus mutan al replicarse de manera natural, estas mutaciones o variantes son poco significativas. Es poco probable, aseguran desde la AEV, que este cambio haga la vacuna menos efectiva.

“Los análisis confirman que la nueva cepa es la predominante en Londres”

La variante encontrada también ha sido detectada en Sudáfrica, donde es prevalente, en los visones contagiados de Dinamarca (y sacrificados) y en Londres ahora. Los análisis confirman que la nueva cepa es la predominante en Londres.

Una cepa que posee algunas alteraciones genéticas que facilitan, aún más, su penetración en las células del huésped.

Más contagios

Jordi Vila es jefe del servicio de microbiología del Hospital Clínic de Barcelona, y presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). Para este catedrático de Medicina, la comparación de la curva de incidencia acumulada de contagios por SARS-CoV-2 se incrementa en un 70% con la nueva cepa mutante. Y esto podría disparar los contagios de manera importante antes de tener suficientes personas vacunadas.

La tercera ola

La cepa mutante ya está provocando una tercera ola en Londres, y quizás en otras ciudades de la UE. En realidad, ya ha habido un cambio en un aminoácido en la proteína S que hizo la cepa algo más transmisible antes de verano.

En realidad, hay continuas mutaciones silenciosas que no tienen ninguna implicación práctica ni clínica. Tampoco se ha observado un incremento de la severidad de la clínica de la nueva cepa variante de la Covid-19. Por tanto, no es una cepa “más agresiva”.

“Esta nueva cepa ha perdido seis nucléotidos que afectan a dos aminoácidos

Esta nueva cepa ha perdido seis nucléotidos que afectan a dos aminoácidos. Ya se ha diseminado por todo el mundo y es responsable de la 2ª ola, sin duda. Esta pérdida de varios nucleótidos adicionales ha provocado cambios mayores en la proteína S, responsable de la introducción el virus en la célula humana.

La era del coronavirus

Lo que sí está claro es que las mutaciones seguirán viniendo. Algunas pueden afectar a la eficacia de las vacunas que están ya siendo administradas. Una influencia pequeña en su eficacia, aún por establecer. Pero a medida que la presión sobre el virus del ser humano con la vacuna vaya arrinconando al virus, éste reaccionará.

“La reacción del SARS-CoV-2 será en forma de cambios y mutaciones más profundas”

La reacción del SARS-CoV-2 será en forma de cambios y mutaciones más profundas que se producirán a lo largo del tiempo, haciendo que las vacunas dejen de ser efectivas.

Pero este proceso no será rápido, y podremos desarrollar vacunas apropiadas ante las nuevas cepas que mutan. En cierto modo, pasará como con la gripe estacional: cada temporada se prepara una nueva vacuna que se distribuye por todo el mundo.

“En cierto modo, pasará como con la gripe estacional”

Y lo que ocurrirá es que, de manera periódica, el mundo deberá volver a vacunarse para hacer frente al coronavirus. Como ya adelanté el pasado agosto, este coronavirus estará al menos diez años con nosotros…o quizás haya venido para quedarse.