| viernes, 24 de mayo de 2019 h |

Estamos acostumbrados a que las palabras en política se las lleve el viento, sobre todo cuando se vive en un periodo de campaña electoral. Sin embargo, siempre hay excepciones y estas se distinguen por la forma, el fondo y el lugar donde se producen las declaraciones. Que el segundo de abordo del Ministerio de Sanidad acuda al evento más importante de una sociedad médica y ante un multitudinario auditorio dé a entender que se van a convertir en una especialidad tiene una envergadura que no puede quedarse en papel mojado. Será en un mes, en dos o en tres, pero las declaraciones que Faustino Blanco realizó en el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica serán ley. Sería muy grave que alguien visitara el hogar de otro prometiéndole reinar y al final sólo le ofreciera un ducado.

Corría el mes de noviembre cuando en un Consejo Interterritorial que quedó eclipsado por las críticas a la financiación Sanidad tiró la primera piedra: la Comisión de Recursos Humanos estaba trabajando en un nuevo Real Decreto que esquivaría los vicios que tuvo el último intento legislativo sobre troncalidad y en él se reconocerían nuevas especialidades. En los despachos ministeriales se barajaban Urgencias, psiquiatría infantil o medicina forense además de infecciosas.

Llego marzo y en aquel mes Faustino Blanco y José Miguel Cisneros, presidente de la Seimc, se reunieron. Este último le explicó las necesidades de dar espacio a los infectólogos ante la alarma creciente de las resistencias a los antibióticos. Los datos asustan y las palabras de la Unión Europea retumban: España no puede perder ni un minuto más en reconocer la especialidad. Parece que aquella reunión sentó las bases de las palabras pronunciadas por Faustino Blanco la semana pasada.

Pero no solo el Ministerio ha escuchado a la parte interesada. Además de la mencionada Unión Europea, el consenso entre consejeros de Sanidad autonómicos, con independencia de su color político, es un clamor. También lo es la voz del Congreso de los Diputados, que por unanimidad ha aprobado la creación de la especialidad de infecciosas. Tantas son las peticiones —y claras las palabras del secretario general de Sanidad— que cualquier regate político debería estar descartado de antemano. Por lo tanto, enhorabuena Seimc pero, sobre todo, enhorabuena a la salud pública y al devenir del SNS.