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Marta Riesgo / Marcos García Madrid | viernes, 30 de diciembre de 2016 h |

En un año marcado por el parón político propiciado por la falta de un nuevo Gobierno, no han sido pocos los retos y cambios a los que se ha tenido que enfrentar la industria farmacéutica española. Transparencia, serialización o adherencia son solo algunas de las palabras claves que han marcado la ruta de este sector empresarial en los últimos doce meses. Un sector que aborda 2017 expectante ante las posibles medidas que pueda adoptar el nuevo Gobierno en materia sanitaria.

A finales de junio las compañías innovadoras, guiadas y lideradas por Farmaindustria, afrontaban el reto de la transparencia publicando todas las transferencias de valor realizadas tanto a médicos como a organizaciones sanitarias. Un hito que, aunque incompleto, porque hasta 2018 no se harán público todos los nombres de los profesionales que han recibido pagos, sitúa a la industria farmacéutica española a la cabeza de la transparencia en el país. En total, las transferencias de valor de la industria alcanzaron los 496 millones de euros en 2015.

Tan sólo tres meses después Farmaindustria afrontaba otro de sus principales proyectos con la presentación en sociedad del Plan de Adherencia, que busca unir a todos los agentes del sector para trabajar de forma conjunta en el abordaje de esta problemática. No obstante, aunque el plan ha sido bien acogido por la Administración, las comunidades autónomas y algunos colectivos se han mostrado reacios a su adopción.

Precisamente este fue el último reto abordado por el hasta entonces presidente de la patronal, Antoni Esteve, que en octubre sería sustituido en el cargo por el presidente de Novartis, Jesús Acebillo que, por tercera vez, asume las riendas de la patronal innovadora española.

En lo referente a cambios en los cargos del sector, la patronal de las compañías de biosimilares, Biosim, anunciaba el nombramiento de Regina Múzquiz, como directora general de la patronal, en sustitución de Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, también director general de la patronal del genérico, Aeseg.

Por su parte, la asociación de compañías biotecnológicas Asebio, cierra un 2016 marcado por el éxito de BioSpain, celebrado en Bilbao, y que contó con una notable presencia de inversores internacionales en busca de oportunidades de inversión en compañías españolas.

Otro de los hitos anuales relativos a la industria ha sido la constitución del Sistema Español de Verificación de Medicamentos (Sevem), dirigido por María Ángeles Figuerola. Este será el organismo encargado de que el sector farmacéutico patrio esté adaptado en febrero de 2019 a la Directiva Europea contra la falsificación de medicamentos, que exige cambios en las líneas de producción de las plantas, en el envasado, la serialización y la creación de una plataforma tecnológica que sirva de repositorio nacional para el control de la trazabilidad de los medicamentos puestos en circulación en el mercado español y europeo.

El plano terapéutico 2016 ha sido un año vibrante que ha servido como consolidación de las terapias inmuno oncológicas que han supuesto un cambio de paradigma en el abordaje del cáncer. Incluso, hay determinadas voces que empiezan a preconizar el fin de la quimioterapia. Otra de las vertientes que son tendencia en el sector, las terapias biológicas son el auténtico músculo innovador y ejerce de factor disruptivo, no sólo en la lucha contra el cáncer sino en otras áreas terapéuticas.

Además, 2016 ha servido también como confirmación del ingente arsenal terapéutico que está por llegar con nuevas moléculas y combinaciones. La edición genómica y los avances en el diagnóstico como el análisis molecular abren nuevas dimensiones y son avances evidentes en la tan deseada medicina personalizada. No podemos olvidar que los fármacos biosimilares, paso a paso, se abren camino en el mercado hospitalario y cada vez más voces reclaman una legislación específica en este segmento.

En lo referente a movimientos industriales de calado, la operación señera por excelencia ha sido la adquisición de la biotecnologíca Medivation por parte de Pfizer por algo más de 12.200 millones de euros. Aunque la realidad es que esta operación es la más grande entre compañías meramente farmacéuticas, ya que la compra por parte de Bayer del gigante agrícola Monsanto es sin género de dudas la que mayor capital ha movido a lo largo de los últimos 12 meses gracias a los 58.700 millones de euros desembolsados por la alemana.

En términos generales seguimos en un momento dual en que, por un lado, se tiende a la concentración de activos mediante adquisiciones, y por otro lado, se replican acuerdos entre grandes compañías para el desarrollo de fármacos. También 2016 ha sido tiempo en el que las corporaciones medianas y grandes se han fijado en las pequeñas empresas y start ups biotech para adquirir sus moléculas prometedoras o financiar sus ensayos clínicos. En este último aspecto 2016 también ha sido un año especial gracias a que ha entrado en vigor el nuevo Real Decreto que regula este campo. España sigue siendo uno de los destinos preferidos para la realización de ensayos clínicos, aunque la irrupción del Big-Data puede modificar la actual manera en la se desarrollan las investigaciones de moléculas.