Alberto Cornejo Alicante | viernes, 25 de mayo de 2018 h |

Se dice que “si Mahoma no va a la montaña, la montaña debe ir a Mahoma”. Este dicho sube un punto de obligatoriedad si Mahoma cuenta con un perfil de paciente dependiente y si, en lugar de montañas, hablamos de la farmacia comunitaria donde recibía atención sanitaria y a la que ahora no puede desplazarse.

Dar respuesta a este paradigma es el objetivo que persigue la atención farmacéutica domiciliaria (AFD), uno de los nuevos servicios farmacéuticos asistenciales ‘marcados en rojo’ en la agenda profesional. La realidad sociosanitaria obliga a ello. Solo en España hay 1,26 millones de dependientes, de los cuales 300.000 no reciben prestación, pese a tener reconocida tal consideración.

En este sentido, la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria ‘tiene un plan’. Aprovechando la presencia de más de 1.500 profesionales (según cifras oficiales) en su VIII Congreso Nacional de Farmacéuticos Comunitarios celebrado (del 24 al 26 de mayo) en Alicante, Sefac presentó en sociedad su propuesta de modelo de Atención Farmacéutica Domiciliaria. “Una propuesta inicial que poner sobre la mesa para debatirla”, indicó al respecto su presidente, Jesús C. Gómez.

En espíritu, la propuesta —desgranada por el vicepresidente de la sociedad, Vicente Baixauli— se configura en torno a la colaboración multidisciplinar, respetando las competencias de cada agente sanitario pero impulsando a su vez el desarrollo profesional del farmacéutico comunitario en el ámbito domiciliario.

Según las sugerencias de Sefac, para que una farmacia pudiese prestar AF domiciliaria debería contar con una “autorización administrativa” (acreditación), disponer de recursos humanos, temporales y materiales, y estar próxima al paciente al que asistir.

“Para actuar con inmediatez y para la asignación de pacientes, no es lo mismo estar cerca del domicilio (farmacia) que no estarlo”, considera el vicepresidente de la sociedad.

Inclusión de pacientes y servicios

La decisión final sobre la inclusión de pacientes en un programa de AFD, bien sea por solicitud propia o a propuesta de la farmacia, debe recaer, a juicio de Sefac, en la entidad proveedora de la prestación (administraciones con competencias en sanidad y bienestar social y entidades proveedoras de atención sanitaria).

Una vez inmersos en el programa, además de las reuniones periódicas con el resto de equipos de Atención Primaria, la farmacia que tuviera asignado un paciente procedería a realizar una serie de “servicios básicos” ligados a la AFD: revisión de botiquín, RUM, asesoramiento nutricional y medición de parámetros. Con ello, la farmacia haría un informe para la Administración de cara a valorar y seleccionar qué servicios adicionales se podrían ofrecer al paciente dependiente domiciliario.