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Carlos B. Rodríguez Madrid | miércoles, 11 de diciembre de 2019 h |

Cuatro pacientes han sido tratados este año con terapias CAR-T en el País Vasco. “Muy probablemente”, según la consejera de Salud, Nekane Murga, el año que viene serán 10, y al siguiente la cifra puede que sea aún mayor. Inmersa en el proceso de acreditación de un centro de terapias celulares avanzadas, la región vasca avanza de forma planificada, colaborando con los institutos de investigación para afianzar estas línea de trabajo al tiempo que se garantiza la sostenibilidad. Esta planificación, según ha anunciado la consejera en un desayuno informativo organizado por Executive Forum, con el patrocinio de Pfizer y Takeda, está requiriendo una inversión de 2 millones de euros.

Esta partida, según Murga, se está destinando a la preparación de las salas que permitan realizar toda la cadena de trabajo con los tratamientos CAR-T, ya sean académicos —incluyendo, claro, los ensayos clínicos— o industriales. Paralelamente, en el proceso en curso, País Vasco está formando a sus profesionales y avanzando en la acreditación con una de las dos compañías que comercializan estos fármacos, así como en la obtención de la acreditación europea y la de hemoderivados . “Tenemos ya todos los eslabones preparados para que, en un futuro próximo, cuando se demuestre la efectividad de la terapia y tengamos una masa crítica que las necesite en Euskadi, estemos preparados para dar respuesta con la máxima capacidad”, ha afirmado la consejera.

La línea de trabajo con las terapias CAR-T es clave en la estrategia de innovación e inversión sanitarias del Gobierno vasco, que a su vez constituye, según Murga, uno de los cuatro puntos fuertes —los otros tres son las políticas de prevención y promoción de la salud, la Atención Primaria y la inversión en modernización— de Osakidetza. Euskadi quiere estar igual de bien posicionada con los CAR-T que con los trasplantes de médula o las terapias virales. Actualmente, Euskadi tiene más de 300 proyectos de investigación en distintas fases y, de ellos, más de 30 son “ensayos en ingeniería genética y en terapias con los linfocitos T y las natural killers”, ha destacado la consejera.

País Vasco cree que la I+D de biociencias de la salud debe contribuir al desarrollo económico y social de Euskadi. “Investigación e innovación son una inversión de futuro y presente y así se refleja en el proyecto de presupuestos”, ha añadido Murga. Con el objetivo de aumentar el impacto de las actividades de i+d y facilitar su traslado a la práctica clínica, la pasada legislatura se definió e inició el despliegue de la Estrategia de Investigación e Innovación en Salud 2020, y la biosalud es una de las tres prioridades de la estrategia vasca de especialización inteligente.

Los resultados en salud, espíritu de Osakidetza

Al igual que la innovación, los resultados en salud son otro de los elementos definitorios del sistema sanitario vasco. Con una de las esperanzas de vida más altas del mundo, también destaca por alcanzar edades avanzadas libres de discapacidad. Estos resultados son, para el Departamento de Salud, “un logro del conjunto de la sociedad y del conjunto del sistema”.

Para alcanzar estos resultados en salud han sido claves dos puntos. El primero, políticas de inversión pública estables. Euskadi es, según Murga, “un ejemplo claro de la apuesta del gobierno vasco por el sistema sanitario público, que ha permitido una inversión continua y sin grandes vaivenes”. El proyecto presupuestario presentado el pasado 12 de noviembre insiste en esta tendencia y destina 3.941 millones de euros al Departamento de Salud, el 32,2 por ciento del total del presupuesto del gobierno vasco. Esto significa que País Vasco invertirá 1.801 euros per capita, la cifra más alta de inversión en salud del estado.

El segundo factor que han favorecido los resultados en salud es el compromiso y la formación de calidad de los profesionales sanitarios… Un área que, según ha resaltado la consejera, no está exenta de retos. “Es necesaria una evaluación del desempeño, existe una excesiva fragmentación entre especialidades que pone en riesgo la organización de los servicios, tenemos un aumento en las subespecialidades y el reto de cómo realizar las áreas de acreditación específica y la formación, a veces, no se ajusta a la realidad de la práctica clínica”, ha resumido la consejera.

Colaboración y eficiencia con la industria farmacéutica

Esta mirada en los resultados en salud también dirige las actividades del Departamento de Salud en sus relaciones con la industria farmacéutica, que Murga ha definido con dos palabras: colaboración y eficiencia. “Estamos en continua coordinación y colaboración con el conjunto de las empresas. Actualmente nos estamos dirigiendo a la compra por resultados y a nuevas fórmulas de financiación de fármacos innovadores que están apareciendo. Esta es nuestra línea de trabajo. Además, tenemos abiertas otras para medir resultados. Tenemos muchas esperanzas en el trabajo que desarrollamos de utilizar protocolos para la prescripción homogénea de fármacos en oncología, que también incluye la posibilidad de evaluar los resultados en salud de los medicamentos”, ha comentado.

Esta apuesta por los resultados en salud es muy bienvenida por la industria farmacéutica, que en su camino por avanzar por esta vía se encuentra con el obstáculo de que, en España, ni la medición de resultados ni el registro han formado parte de la cultura. La ausencia de registros de pacientes que permitan conocer la incidencia de una patología supone un freno en el desarrollo y en la determinación del valor que, para el sector, requiere de una colaboración público-privada para poder acceder a los datos de la administración de forma anónima… Alianza que el País Vasco está dispuesta a hacer.

Euskadi hoy sigue trabajando en la mejora de sus registros, que ya son una de las grandes bazas del sistema, gracias a una Historia Clínica Digital de más de 5 años. “Tenemos registrados los tratamientos prescritos, la evolución de los pacientes, trabajamos con las nuevas tecnologías para poder estandarizar los resultados y poder sacar datos estructurales. El futuro está en los datos y todo lo que pueda medirse beneficiará a todos. Cuando dispongamos de estas herramientas, por supuesto que contaremos con ello”, ha afirmado Nekane Murga, en respuesta a esa petición de la industria.

2020, hacia el principio del fin de la hepatitis C

En el capítulo de prevención, País Vasco se ha marcado varios compromisos para el año 2020. Uno de ellos tiene que ver con la hepatitis C. Cerca de 7.500 personas han sido tratadas ya, según cifras facilitadas por la consejera, con una inversión de 93 millones. El 97 por ciento de estas personas se han curado. Estos datos son la antesala para lo que viene a partir de enero: en 2020, País Vasco comienza los primeros pasos para la eliminación de la hepatitis C. Lo hará desplegando su plan de cribado en dos ejes: a población de riesgo y cribado oportunista, realizado desde los centros de AP.

Otra línea tiene que ver con el calendario vacunal infantil. El año que viene, País Vasco incluirá una nueva vacuna frente al meningococo que incluye nuevos serotipos de esta enfermedad, siguiendo la recomendación del consejos asesor de Euskadi. La inversión será de 14 millones de euros y permitirá adquirir 663.000 dosis, lo que constituye un incremento del 25,6 por ciento de la partida destinada a vacunas de niños y adolescentes. “Queremos seguir contando con uno de los calendarios vacunales infantiles más completos, incluyendo vacunas valoradas por su eficacia, seguridad y capacidad de generar protección. Adicionalmente, haremos más accesibles el sistema de registro vacunal tanto a los profesionales sanitarios como a las personas”, ha comentado.

Un tercer eje en las políticas de prevención está en el campo de la oncología. En 2020, el despliegue del cribado de cáncer de cérvix estará extendido en el conjunto de Euskadi, sumándose al cribado de cáncer de mama y colorrectal, dos programas consolidados, con resultados probados y que obtienen una alta participación ciudadana. Solo el año pasado, los programas de cribado han permitido detectar precozmente más de 900 cánceres de mama y colon en Euskadi.