C. S. Madrid | jueves, 22 de septiembre de 2016 h |

Lamentablemente, las formas primaria progresiva (EMPP) y secundaria progresiva (EMSP) de esclerosis múltiple siguen estando desprovistas de tratamientos de éxito. Hasta ahora, ha habido un un vacío en el arsenal terapéutico disponible que parece cerrarse ligeramente tras la celebración del Ectrims 2016.

Pese a que los resultados presentados en el Ectrims 2016 han sido “moderados”, realmente suponen un avance en el abordaje de estas fases progresivas de la patología, como allí subrayaron muchos especialistas.

Por un lado, para la EMPP, ocrelizumab (Roche) y para la EMSP, siponimob —BAF 312— (Novartis). “Son los primeros que tienen impacto en la forma progresiva de la enfermedad y tienen una relevancia extraordinaria”, destacó el presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Óscar Fernández.

Celia Oreja-Guevara, del Clínico San Carlos, incidió en la importancia de esta aportación. “Mientras no tengamos algo que regenere, al menos algo que estabilice y mejore la progresión de la discapacidad”, afirmó. Aunque ambos están en fase de investigación, ya se perfilan como dos opciones “relevantes” en este terreno.

Los resultados del estudio Oratorio, con ocrelizumab, llevado a cabo con pacientes con EMPP midió la NEDA (no evidence of disease activity) y mostaron que no hubo evidencias de empeoramiento de la discapacidad física del paciente.

También se presentaron los datos extraídos del estudio aleatorizado, doble ciego y fase III Expand, que evidenciaron que el tratamiento con siponimod redujo el riesgo de progresión de la discapacidad confirmada a tres meses en un 21 por ciento frente a placebo en pacientes con EMSP. Otra de la cifras que sorprendieron positivamente a los expertos fue que este fármaco consigue una reducción consistente del riesgo de progresión de la discapacidad confirmada en subgrupos predefinidos, incluyendo a pacientes sin recaídas y, en general, fue seguro y bien tolerado. Moral añadió que hay resultados preliminares, pero “esperanzadores” con opicinumab (anti-Lingo), para EMSP.

“Es alentador que ahora tenemos un tratamiento potencial para la EMSP que podría estar disponible para los pacientes en el futuro cercano”, subrayó el director del Centro de EM de Cataluña (CEM-CAT) y jefe del Servicio de Neurología-Neuroinmunología del Hospital Universitario Vall d´Hebron, Xavier Montalbán.

Nuevos datos de dimetilfumarato

¿Cuáles fueron los nuevos datos sobre el perfil de seguridad y eficacia de dimetilfumarato (Tecfidera, de Biogen)?Los ensayos clínicos pivotales fase III Define y Confirm y el estudio de ampliación Endorse mostraron una reducción de la TAB y la progresión de la discapacidad confirmada a las 24 semanas, en pacientes tratados con esta opción durante siete años.

“En comparación con otros medicamentos, los datos son muy sólidos”, remarcó Guillermo Izquierdo, director de la Unidad de EM (CSUR) del Hospital Virgen Macarena (Sevilla). En este punto, Izquierdo habló del registro longitudinal, activo e internacional MS Base que demuestra que dimetilfumarato es “por lo menos tan eficaz como el más eficaz de los fármacos orales y probablemente mejor que la mayoría”.

Acerca de sus ventajas frente a otros orales, el director destacó que las comparativas son “muy buenas” respecto a la tasa de recaídas anuales y en la práctica clínica habitual se ha demostrado que los pacientes evolucionan “prácticamente igual” que quienes están en tratamiento con fingolimod. “La aparición de un nuevo brote ocurre del mismo modo tanto en pacientes con dimetilfumarato que con fingolimod”, apostilló.

“Si hablamos de seguridad, a largo plazo, los pacientes con dimetilfumarato permanecen en los estudios con niveles similares e incluso superiores que con el resto de medicamentos”, concluyó el experto.