El Global L.P. de Gran Canaria | miércoles, 15 de febrero de 2017 h |

Por el momento, calma. Esta es la postura de los colegios farmacéuticos de Canarias ante las consecuencias que podría acarrear en el correcto abastecimiento de medicamentos a las Islas una posible huelga de los estibadores portuarios. En concreto, los trabajadores de carga y descarga de contenedores de los puertos nacionales han anunciado movilizaciones —con jornadas de huelga incluidas— si el Consejo de Ministros aprueba este viernes 17 de febrero un proyecto de decreto-ley que contempla la ‘liberalización’ de este sector, con el que respondería a la exigencias de Bruselas.

En declaraciones a EG, el presidente del Consejo de COF de Canarias y del COF de Las Palmas, Juan Ramón Santana, hace un llamamiento a la tranquilidad dado que, ante una hipotética huelga de estibadores, “el decreto de servicios mínimos incluye a los medicamentos como productos de despacho mínimo”. Por ello, cumpliendo con estas directrices, “los servicios mínimos tendrían que dar prioridad a la descarga y salida de contenedores de medicamentos”, para lo cual se señalarían expresamente con carteles avisando de su contenido. El presidente canario recuerda que ya hubo un precedente de huelga de este colectivo en 2006 en la que se aplicó, sin incidencias, este protocolo.

Asimismo, cabe recordar que este procedimiento que prioriza productos básicos y necesidad es habitual en otro tipo de huelgas generales o sectoriales. Así, en estos casos, es habitual visualizar el cartel “transporte urgente de medicamentos” en las flotas de reparto terrestre de las distribuidoras, a fin también de evitar posibles actos de los piquetes.

Santana, quien se encuentra en contacto con la Autoridad Portuaria, complementa además que “la distribución canaria tiene un aprovisionamiento permanente para una rotación en torno a 25 y 30 días”. Por ello, aunque la insularidad siempre es un agravante respecto al suministro peninsular, “no tiene por qué haber problemas si estas huelgas son puntuales y no permanecen en el tiempo”. Si se enquistase el problema, se tomarían otro tipo de actuaciones “según el devenir de los acontecimientos”, vaticina Santana.

Así las cosas, los únicos problemas que podrían producirse afectarían “a medicamentos que ya cuentan con problemas de suministro, a los que en nuestro caso añadiríamos el problema que genera de por sí la insularidad y esta huelga de estibadores”.