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Mientras la industria británica se enfrenta a un posible Brexit sin acuerdo, Estados Unidos plantea medidas que atacan a la estabilidad de las compañías
| 2019-08-30T14:18:00+02:00 h |

El escritor mexicano Marco A. Almazán decía que la política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa. Algo parecido está pasando en Reino Unido. El movimiento del primer ministro británico, Boris Johnson de suspender el Parlamento, anulando prácticamente cualquier intento por parte de la oposición de detener un Brexit sin acuerdo, no hace más que aumentar el clima de inestabilidad del que ya viene advirtiendo la industria farmacéutica, tanto b ritánica como europea.

Y es que, tal y como avisan desde ambas patronales, un Brexit duro no sólo podría afectar al suministro de medicamentos, sino a todo el tejido investigador de un país que hasta ahora se situaba entre los más punteros en lo que se refiere a I+D+i. Las compañías afincadas en el territorio llevan meses trabajando —y millones de euros invertidos— para que la salida de la Unión Europea no se traduzca en problemas de acceso para los pacientes o que acabe mermando las investigaciones presentes y futuras.

El clima de incertidumbre que viven desde hace meses las compañías farmacéuticas afincadas en Reino Unido se suma al de las establecidas en Estados Unidos, que ven como el debate de los precios se ha convertido en el ingrediente pre electoral perfecto. Con las elecciones, como quien dice, a la vuelta de la esquina —noviembre de 2020— tanto los candidatos demócratas como el presidente Donald Trump no dudan un instante en atacar a la industria, ya sea a través de debates televisados o de las redes sociales. La última medida planteada por el presidente estadounidense puede ser, si se materializa, la gota que colme el vaso. Importar medicamentos para conseguir precios más baratos no sólo amenaza al tejido productivo del país, también abre la puerta a problemas de suministro, o incluso de seguridad, tal y como avisan desde la patronal.

Las compañías llevan mucho tiempo reclamando entornos regulatorios estables que les permitan seguir avanzando. Sólo así podrán continuar generando crecimiento económico, empleos estables y, sobre todo, investigaciones que se traduzcan en la llegada de innovaciones disruptivas que aporten calidad de vida y supervivencia a los pacientes de todo el mundo. Porque realmente estas son las cosas que sí les importa a los ciudadanos.