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Santiago de Quiroga Editor de EG | viernes, 18 de octubre de 2019 h |

El Consejo está fracasando y no consigue un diálogo fluido con el Ministerio: los errores del pasado pasan factura

No es posible que sean los únicos. Los consejeros de Sanidad de Madrid y Galicia, Enrique Ruiz-Escudero y Jesús Vázquez, preguntaron en el Consejo Interterritorial del SNS de la semana pasada, y fuera del orden del día, por el impacto en las farmacias del anuncio de las medidas incluidas en el plan de fomento del uso de medicamentos biosimilares y genéricos —eliminación de los descuentos por volumen de compra o pronto pago—, a las que se suman ahora las subastas incluidas en el Plan Presupuestario 2020 enviado a Bruselas.

Gestionar no puede ser penalizado

Cada botica debe manejar su stock de manera hábil, realizando un esfuerzo para adquirir volúmenes de genéricos que tengan ciertos descuentos, y también obtener ventajas por pronto pago. Pretender acabar con una medida que no perjudica a las arcas públicas resulta estéril. Pero pretender quedarse con el resultado de la gestión es un afán recaudatorio extremo que penaliza un negocio bien gestionado. ¿Qué hace la botica con ese margen obtenido por su gestión? Paga impuestos y nóminas, y contribuye a la economía y el empleo del país. Y son autónomos: si no trabajan, no ingresan dinero, ni nadie lo hace gratis en su lugar.

Si bien resulta perjudicial intentar acabar (o que Hacienda se quede) con los descuentos por volumen, la implantación de las subastas a nivel nacional, tras la experiencia andaluza (como cuentan los propios farmacéuticos y farmacéuticas) podría ser un desastre económico.

Madrid y Galicia, a través de sus consejeros de Sanidad, están preocupados porque saben que la botica realiza servicios de un alto valor sanitario, y así lo han reconocido en planes y regulaciones. Por eso han solicitado revisar el Plan “para no dañar a las boticas”. Los líderes gallegos de los COF de La Coruña, Pontevedra, Lugo y Orense, junto al COF de Madrid, pueden estar satisfechos con su trabajo. Pero el riesgo sigue estando ahí: medidas sin consenso, un Consejo ausente, sin comunicación fluida, sin el trabajo realizado (a pesar de la “dedicación plena”) y otros complementos retributivos. El responsable de esta nulidad va a arrastrar a algunas farmacias a la pobreza.