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Esther Martín del Campo Madrid | jueves, 05 de diciembre de 2019 h |

La Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) ha presentado esta semana un documento de posicionamiento sobre el papel de la industria farmacéutica en la investigación y la formación médica. Este trabajo, que tiene como punto de partida una mesa pre-congreso del último encuentro nacional de la sociedad científica celebrado el pasado mes de octubre en Gijón, defiende la necesidad de esta relación para facilitar y optimizar la formación médica y la investigación clínica, pero remarca que este vínculo se ha de sustentar en cinco pilares: colaboración, confianza, ética, rigor y transparencia.

Honorarios públicos

El presidente de Semergen, José Luis Llisterri, asegura que, en la actualidad, se han superado las situaciones del pasado. En su intervención, remarcó que “la regulación de las relaciones entre las sociedades científicas y la industria farmacéutica debe ser ética y transparente. Toda la opinión pública debe poder saber cuando un médico recibe honorarios por sus consejos”.

Asimismo, y en referencia a la remuneración de los profesionales sanitarios que participan en foros promovidos por la industria, defendió que “detrás de una charla hay investigación y conocimientos que hace que el profesional sea experto de una técnica que puede compartir con sus compañeros. La contraprestación es necesaria, pero debe ser pública y transparente”.

Llisterri dio también respuesta a las críticas sobre la imparcialidad de quienes participan en estudios con financiación privada. “No estamos de acuerdo con quienes preconizan que quienes participamos en este tipo de estudios de investigación financiados por la industria estamos contaminados por ello”, subraya. Del mismo modo que invita a todas las sociedades científicas a hacer un ejercicio de honestidad en su relación con la industria farmacéutica.

Entre otros muchos puntos, el texto subraya la apuesta clara de Semergen para que las contraprestaciones económicas ligadas a la difusión de conocimientos científicos y clínicos generados por la colaboración de los médicos con la industria farmacéutica estén sujetas ineludiblemente al Código de Buenas Prácticas. “Deben ser, por tanto, transparentadas públicamente y estar accesibles a los pacientes y a la población general”, cita textualmente.


Las contraprestaciones económicas deben estar sujetas al Código de Buenas Prácticas, defienden



Llisterri:
“No estamos contaminados por participar en estudios financiados por la industria“