GM Madrid | jueves, 26 de septiembre de 2019 h |

“El nivel asistencial de la Neonatología española es comparable, en cuanto a resultados, al de cualquier otro país de nuestro entorno; sin embargo, aún subsisten importantes retos pendientes de resolver”. Son palabras de Manuel Sánchez Luna, jefe del Servicio de Neonatología del Hospital Universitario Gregorio Marañón (Madrid) y presidente del XXVII Congreso de Neonatología y Medicina Perinatal que se celebra, junto con el VII Congreso de Enfermería Neonatal, del 2 al 4 de octubre en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid.

Determinar cuáles son estos déficits y retos por cumplir, así como ofrecer soluciones para nuevas demandas de pacientes y familiares, constituye el eje central de este Congreso. En definitiva, se pretende acercar los avances de la ciencia a todos los profesionales sanitarios que trabajan en el ámbito de la Neonatología, en un evento que espera reunir a más de 1.300 delegados y que se celebra bajo el lema “In varietate Concordia” (“en la diversidad está el acuerdo”), poniendo de relieve que la ciencia no tiene fronteras y que el entendimiento entre los diferentes grupos de trabajo es vital para obtener los mejores resultados en salud.

Desafíos pendientes

Entre los principales obstáculos con los que se encuentra la Neonatología española, destaca la falta de reconocimiento de esta especialidad. Como detalla el Dr. Sánchez Luna, “en 1995 se creó la Sociedad Española de Neonatología (SENeo) y, gracias al trabajo realizado, se han conseguido grandes avances para alcanzar el reconociendo oficial de la especialidad, algo que ya ocurre en muchos otros países; sin embargo, no concluido este reconocimiento, a falta de una decisión política que está aún pendiente”.

Junto a este reto, otro de los más urgentes e importantes es “conseguir que nuestros hospitales reconozcan no solo la importancia de asistir, cuidar y defender los derechos de los recién nacidos sino también de sus familias”, señala el presidente del Congreso. En cualquier caso, en este ámbito se han logrado progresos, como la apertura de los centros hospitalarios a las familias, la incorporación de éstas a los cuidados de sus hijos hospitalizados y la participación en la toma de decisiones médicas con ellos. Pero, según Manuel Sánchez Luna, “aún se necesitan grandes cambios, que pasan, por ejemplo, por mejorar el nivel de prestaciones sociales para estos padres, mejoras en las condiciones del seguimiento, o disponer de estructuras hospitalarias con espacios para optimizar la estancia de las familias durante la hospitalización de sus bebés”.

Estas demandas se incluyen dentro del creciente interés y esfuerzo por facilitar la humanización de la atención neonatal en los hospitales españoles, que es uno de los pilares esenciales de la candidatura que lidera el propio Sánchez Luna para presidir la SENeo (“Juntos por la SENeo”). Según admite, “la humanización no es gratuita ni barata, pero es una pieza fundamental en la asistencia sanitaria, y muy especialmente en el ámbito de la Neonatología, donde el impacto de la hospitalización del niño es enorme para las familias”.

Humanizar la asistencia requiere cambios que van desde la formación de los futuros trabajadores sanitarios hasta el cambio de mentalidad y disposición de entidades y autoridades sanitarias. Pero, además, “hay que invertir en espacios, en recursos administrativos que reduzcan las barreras y burocracias en la asistencia sanitaria, en recursos personales y de medios para la mejor atención de los pacientes y sus familias; y es que, sin duda, la falta de personal adecuado (en número o en formación) actúa muy negativamente sobre la humanización”, indica el Sánchez Luna, quien recuerda que “la humanización es un concepto global que debe abarcar no solo a las personas que tienen el trato directo con los pacientes y sus familias, sino a las autoridades sanitarias, a los arquitectos que diseñan los espacios de asistencia sanitaria y a los gestores de los centros hospitalarios que deben de priorizar inversiones para mejorar la humanización”.

Actualidad y controversia

Además de los aspectos directamente relacionados con la humanización de la asistencial neonatal, el Congreso ofrece otros contenidos científicos atractivos. En conjunto, se presentarán cerca de 900 comunicaciones y aportaciones científicas.

Los progresos en el manejo del paciente más inmaduro, así como las intervenciones que se practican en estos casos desde el primer momento de su salida del útero materno y que condicionan grades cambios en su evolución, es uno de los temas más relevantes, con una atención especial a la nutrición personalizada en estos niños. También se incidirá en las medidas de prevención de la morbilidad asociada a la enfermedad neonatal, y no solo en relación con la prematuridad sino también en cuanto a todas las patologías que presentan los recién nacidos. En definitiva, como reconoce la presidenta del Comité Científico del Congreso, Isabel Izquierdo Macián, “la variedad temática es extraordinaria, así como la calidad y excelencia de los ponentes”.

Otras sesiones científicas aludirán a los nuevos recursos para mejorar la seguridad de los pacientes neonatales hospitalizados y la implicación de las familias en sus cuidados. Igualmente, se efectuará una actualización de conocimientos y recomendaciones en vacunación perinatal, subrayando los enormes beneficios que reportan. Se abordarán aspectos emocionales y éticos en la terapia neonatal. Además, una parte importante del Congreso se dedica a talleres prácticos médicos y de enfermería, en los que los expertos ayudan a mejorar destrezas y habilidades en los cuidados neonatales.

Uno de los temas recurrentes que se abordan en esta cita congresual de la Medicina Perinatal es la viabilidad postnatal. Como admite Sánchez Luna, “la viabilidad postnatal depende de muchos factores, y no solo biológicos; a veces, por ejemplo, tiene que ver con el estado de desarrollo del propio feto antes de nacer”. Con todo, según indica, “la semana 22 representa un límite infranqueable, pero la frontera no es nítida, y el rango puede ser amplio (desde la semana 22 hasta la 24 de gestación)”. En opinión del presidente del Congreso, “el avance ha sido notable, pero no solo en mejorar la supervivencia de estos pequeños sino también en reducir de forma drástica las secuelas más graves”, poniéndose un énfasis especial en “mejorar la calidad de vida de los bebés que nacen en el límite de la viabilidad, así como la de sus familiares”.

Los prematuros se benefician de la lactancia materna

Otro de los temas recurrentes en estos congresos es la lactancia materna. Cada vez se dispone de más evidencia médica sobre los beneficios de esta práctica, tanto para el bebé como para su madre. Pero, además, apunta Sánchez Luna, “también sabemos ahora que estos beneficios se extienden al nacido prematuro, y muy especialmente para aquellos con riesgos elevados de desarrollar enfermedades”. Esta acumulación de evidencias positivas ha incrementado el desarrollo de medidas encaminadas a concienciar al personal sanitario para promover y fomentar, mediante una información adecuada y respetuosa, la lactancia materna exclusiva en la alimentación neonatal.

El uso de la leche propia de la madre es hoy parte del tratamiento de los bebés más inmaduros, aunque en estos casos la leche materna exclusiva no cubre las elevadas necesidades nutricionales que tienen. “La fortificación de la leche materna o, en su defecto, de la leche donada es crucial para favorecer un correcto neurodesarrollo y crecimiento postnatal. Todos los esfuerzos hoy van encaminados a conseguir la menor repercusión en el desarrollo de estos pequeños por una inadecuada alimentación. Son innumerables los avances científicos en este campo, y en el Congreso intentaremos plasmarlos en resultados prácticos para su implementación clínica”, avanza el experto del Hospital Gregorio Marañón.