C.B.R. Madrid | miércoles, 23 de noviembre de 2016 h |

La muerte prematura de 550.000 pacientes crónicos en edad de trabajar en los países de la Unión Europea costaría a las economías comunitarias 115.000 millones de euros anuales, una cifra que equivale al 0,8 por ciento del PIB anual europeo. Esta cifra no incluye la pérdida adicional en términos de menores tasas de empleo y productividad de las personas que viven en condiciones de cronicidad. Estos datos dan forma a la revisión 2016 del informe Health at a Glance de la OCDE.

La posibilidad de salvar vidas y ahorrar miles de millones a las arcas públicas indica que tiene sentido, según este trabajo, que los estados miembro mejoren las políticas de Salud Pública y prevención. Sin embargo, actualmente sólo asignan de media alrededor del 3 por ciento de sus presupuestos sanitarios en estas materias.

La estructura y composición de la Unión Europea sigue jugando a la contra de este objetivo y muestra un panorama desigual. Por ejemplo, si bien el diagnóstico previo y el acceso a tratamientos oncológicos han aumentado sustancialmente, muchos países (entre ellos el Reino Unido, Irlanda y especialmente algunos de Europa Central y Oriental) se están quedando rezagados en cuanto a las tasas de supervivencia del cáncer.

Esta desigualdad también es patente en cuanto a inversión sanitaria global. El informe Health at a Glance, buque insignia de la colaboración entre la Comisión Europea y la OCDE para desarrollar conocimiento nacional y transnacional sobre salud, muestra no sólo un lento crecimiento del gasto de salud en 2015, sino también una brecha considerable: Alemania, Suecia y Francia gastaron en 2015 de un 11 por ciento de su PIB en asistencia sanitaria, seguidos de Países Bajos y Dinamarca (10,8 y 10,6 por ciento, respectivamente). En cambio, la cifra en los países de la parte oriental oscilan entre el 5 y el 6 por ciento del PIB, una franja en la que también se sitúa España.