Premios Fundamed
Alberto Cornejo Madrid | viernes, 20 de diciembre de 2019 h |

Nunca se sabe dónde ‘saltará’ el problema, de qué manera se presentará o cuál será su nivel de gravedad. Tampoco las estadísticas o los ejemplos de años anteriores ayudan a vaticinios, al reinar la imprevisibilidad. En el caso que nos ocupa —el pago en tiempo y forma de las últimas recetas del año a las farmacias— lo único meridianamente claro es que ningún ejercicio queda ‘limpio’. Retrasos en los pagos, traslados de facturas a los nuevos ejercicios o ciertos ‘trucos’ de las Administraciones regionales —en o sin connivencia de los propios COF— son todo un ‘clásico’ de las Navidades farmacéuticas que tampoco falta a su cita en este final de 2019.

Aunque la situación nada tiene que ver con años cada vez más lejanos —en los que el reto era encontrar una CC.AA. exenta de esta situación— ya se sabe que varias comunidades autónomas han reconocido la falta de liquidez presupuestaria de la partida destinada al pago de recetas, tomando cada cual variopintas medidas para solventarlo… O mitigarlo.

La Generalitat de Cataluña —vieja conocida por estos lares— fue la primera en comunicar a sus colegios farmacéuticos que “por problemas de tesorería” y respecto a la factura de octubre, solo recibirían el 5 de diciembre —fecha que marcaba el concierto— el 30 por ciento de la misma (40 millones de euros), mientras que el 70 por ciento restante (93 millones de euros) se abonará el 5 de enero de 2020 “junto a la factura de noviembre”.

En principio, se trataría simplemente de un retraso puntual que afecta a la última factura del año y que no invita a pensar que vayan a reproducirse los momentos más ‘negros’ que vivieron las farmacias catalanas con impagos ininterrumpidos entre 2010 y 2018. En ese periodo, la Generalitat llegó a acumular máximos históricos de cuatro facturas mensuales impagadas. En cifras, ‘picos’ de más de 400 millones de euros.

Continuando con las demoras, también Cantabria ha anunciado que para 2020 se marca como objetivo —y así se plasma en los presupuestos sanitarios para el nuevo ejercicio— reducir el período medio de pago de las facturas del Sistema Cántabro de Salud (SCS), que a lo largo del año se sitúa en torno al mes y medio de demora “y que se incrementa en los últimos meses del año”, se reconoce.

En concreto, el presupuesto del SCS sube un 5,5 por ciento (47 millones), superando los 900 millones de euros. La Administración cántabra suele emplear en torno a los 145 millones de euros en el pago de recetas a sus farmacias.

Otras soluciones “vía presupuestos”

No es ninguna novedad recordar que si por algo se caracterizan los presupuestos que las Administraciones destinan a Sanidad no es porque en ellos se “tire por lo alto”. El dicho que asegura que “es mejor pasarse de largo que quedarse corto” pocas veces, por no decir ninguna, ha sido aplicado en las reuniones donde se deciden las cantidades a destinar al pago de recetas.

La situación más común que provoca esta escasez presupuestaria —y que solo tiene como atenuante la imprevisibilidad del gasto farmacéutico— es la falta de liquidez para afrontar las últimas facturas de cada año. Cuando ocurre, la situación más común es la posponer su abono hasta el nuevo ejercicio con cargo a los presupuestos recién estrenados, como ha optado Cataluña. Una suerte de “patada a seguir” y ya se verá cuál es la situación 365 días después.

Sin embargo, en otras ocasiones los esfuerzos pasan por solventar el problema según se produce y no arrastrar deberes al nuevo año. En estos casos, las soluciones pasan por la propia vía de los presupuestos: prórrogas, ampliaciones, trasvases desde otras partidas, etc. Así ha ocurrido en La Rioja. Su Consejo de Gobierno dio luz verde a comienzos de diciembre a la aprobación del gasto necesario para incrementar el crédito asignado para afrontar el abono de la factura presentada por el Colegio Oficial de Farmacéuticos correspondiente a las recetas de octubre (6,5 millones de euros). Respecto a la factura de noviembre, en el COF regional “no consta” que vaya a repetirse la situación, indican a EG.

Galicia ‘pospone’ ciertas facturaciones

A la hora de aliviar la presión sobre los presupuestos en los últimos meses del año, en otras regiones se apuestan por otros caminos más indirectos, con el beneplácito de los colegios farmacéuticos provinciales. También el de sus colegiados, que tienen que dar el visto bueno a estas operaciones.

Por ejemplo, en Galicia viene siendo práctica habitual que, respecto a las últimas facturas del año que remiten los colegios al Sergas, se sometan “a revisión” por parte de la Administración las facturaciones de productos como los absorbentes (AIO), tiras reactivas y dietoterápicos. Una “revisión” que consigue un ‘mordisco’ a la factura en torno al 6 por ciento y que depara el traslado de las validaciones y abono al nuevo año.

Por su parte, los colegios, csabedores de que las revisiones culminan sin sorpresa alguna, llegan a acuerdos con entidades bancarias para que los titulares puedan recibir la factura íntegra.


Cataluña, ‘vieja conocida’ en este problema, ha tenido que posponer a 2020 el pago del 70% de las recetas de octubre



En Galicia se ‘alivian’ las últimas facturas del año “revisando” AIO, dietoterápicos y tiras para su posterior abono