| viernes, 20 de diciembre de 2019 h |

La decada que está punto de acabar quedará en el recuerdo como la de la innovación. Porque en los últimos diez años hemos visto como llegaban tratamientos realmente innovadores, sobre todo en el campo de la oncología. La inmunoterapia o terapias celulares y génicas son ya una realidad en muchos hospitales del mundo. Pero es cierto que esta innovación ha pillado por sorpresa a la mayoría de los sistemas sanitarios globales. La falta de planes de Horizon Scaning ha provocado que, aunque la medicina de precisión esté ya con nosotros, su aplicación clínica no sea tan real como debería.

Por eso, varias organizaciones europeas —el Cancer Drug Development Forum (CDDF), la European Cancer Patient Coalition (ECPC) y la European Federation of Pharmaceutical Industry and Associations (Efpia)— han elaborado un documento en el que ponen de relieve los problemas que presenta la llegada de esta nueva oncología de precisión.

La principal conclusión que se puede extraer es que los sistemas sanitarios europeos necesitan modernizarse cuanto antes. Porque no vale de nada que se aprueben fármacos dirigidos a alteraciones genéticas si los centros hospitalarios no realizan técnicas de secuenciación genómica para determinar los pacientes para los que este fármaco estaría indicado.

No es solo una necesidad para los pacientes, sino también un paso lógico para asegurar la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. Incorporar técnicas que estratifiquen a los pacientes o apostar por la búsqueda de biomarcadores específicos es clave para asegurar que los medicamentos se dirigen realmente donde son efectivos. No tiene sentido apostar por modelos innovadores de pago por resultados cuando, ni se miden resultados, ni se establecen mecanismos para asegurar que los resultados son los que tienen que ser. Se trata de ser precisos para hacer accesible y efectiva la oncología de precisión

Las técnicas de secuenciación genómica se perfilan claves para que la oncología de precisión sea efectiva y sostenible