Alberto Cornejo Madrid | lunes, 21 de enero de 2019 h |

La Junta de Gobierno de la Sociedad Española de Farmacia Rural (Sefar) ha informado este 20 de enero del fallecimiento de uno de sus fundadores y primer presidente de la sociedad, Javier Guerrero (Sevilla, 1972). Guerrero se había mantenido como presidente de Sefar desde su constitución en marzo de 2010 hasta que recientemente, en el marco de su Asamblea General, cedió el testigo a Francisco Mateo, actual presidente interno.

Como se coincide desde Sefar , resto de entidades farmacéuticas y compañeros a título particular, Guerrero ha sido sin lugar a dudas el más firme defensor de la farmacia rural en España. Como destacaba el propio Guerrero en una entrevista A la Contra concedida a EG en ese mismo 2010, fueron precisamente las “constantes preguntas y horas de reflexión” en el mostrador de su botica respecto a la “precaria situación y cómo intentar revertirla” de esas farmacias alejadas del foco pero imprescindibles en el sistema sanitario lo que llevó, junto a otros compañeros, a constituir Sefar. Una sociedad plenamente instalada ya en el ‘mapa’ nacional de las entidades representativas del sector.

En el día a día, Javier Guerrero ejercía como farmacéutico titular en El Madroño, el “pueblo más pequeño de la provincia de Sevilla”, como el propio protagonista se encargaba constantemente de recordar. El establecimiento de Guerrero es una de las farmacias nacionales (858 según el reciente análisis de EG) que anualmente reciben la aplicación de un índice corrector por su baja facturación pública (<200.000 euros anuales) y, por ende, en riesgo de cierre. Las “mal denominadas”, como Guerrero denunciaba sin descanso, ‘ayudas’ VEC.

Su labor al frente de Sefar, junto al equipo de su junta, provocó que la farmacia rural fuese contando progresivamente con una ‘voz representativa’ en los principales foros profesionales, en los que Guerrero siempre denunció que dicho índice corrector, aunque bienvenido, no servía por sí mismo para atajar la precaria situación del colectivo de farmacéuticos rurales. También Sefar fue ampliando durante su mandato sus propias actividades, a las que consiguió incluso que acudiesen representantes políticos a debatir en torno a la problemática de este colectivo.

Igualmente, bajo su presidencia, Sefar ha publicado diversos informes sobre el impacto de estas compensaciones económicas en este tipo de boticas, así como el coste de mantener el servicio farmacéutico en un entorno rural cada vez más despoblado. Las principales conclusiones de estos estudios reflejaban que la aplicación de este índice corrector a las farmacias VEC —un máximo de 833 euros mensuales— ni tan siquiera cubría los costes básicos ligados a la actividad: luz, agua, salario base…

En su condición de único farmacéutico para los apenas 350 habitantes en El Madroño, Guerrero añadía a sus labores de boticario las de “psicólogo y chico para todo”, enumeraba él mismo. En toda su literalidad. Y es que no han sido pocas las ocasiones —como bien saben otros muchos compañeros rurales— en los que una dispensación se ‘cruzaba’ con el desbloqueo de un móvil a un vecino mayor, la cumplimentación de papeles administrativos, etc… Hasta el punto que llegó a poner en su farmacia lo que él denominaba “banco de las penas”. Un banco de madera para que aquellos pacientes que, amén de dispensario de recetas, usaban su farmacia como una suerte de diván “al menos pudieran estar cómodos mientras cotaban sus batallitas”, lo justificaba en la citada entrevista A la Contra con EG.

También a mitad de caballo entre lo personal y lo profesional, Guerrero promovió otros proyectos socioculturales como el ciclo de conferencias “Salud, Género y Comunidad Rural” que recorre anualmente diversos municipios andaluces. Igualmente, fundó y presidió la Asociación Juvenil de Ayuda Infantil (Ajdai), dedicada a recoger material sanitario y entregarlo a orfanatos de Tetuán (Marruecos).

“Doy guerra todo lo que puedo”, indicaba en aquella entrevista para ponernos ‘fácil’ la elección del titular. Pues sí, la profesión puede dar fe que Javier era ‘guerrero’. Todo ello, “desde el pueblo más pequeño de la provincia de Sevilla”, no olviden. EL GLOBAL traslada el pésame a familiares y amigos. DEP.