Que la inmunoterapia ha supuesto un cambio de paradigma en oncología no es ninguna novedad. “A estas alturas ha quedado demostrado que la inmunoterapia es un arma fundamental, y por ello, ya forma parte de nuestro arsenal terapéutico”, recordó Vicente Guillem, presidente de la Fundación ECO, durante el ECO LUNG SUMMIT. “Cada día vamos conociendo más y mejor todos los mecanismos moleculares implicados en el cáncer; conocemos su funcionamiento, así como las resistencias a estos fármacos”. Este fue el punto de partida de este encuentro.


Sin embargo, a pesar de estos avances, la COVID-19 ha irrumpido de forma abrupta en la práctica clínica. ¿Qué ha pasado o está pasando con los pacientes que reciben inmunoterapia? Federico Cappuzzo, director del departamento de Hematologia y Oncologia en AUSL della Romagna-Ravenna, analizó el impacto de la pandemia en estos pacientes y la experiencia italiana.
Lo que está claro, dijo, es que la COVID-19 está teniendo un impacto en la hospitalización de pacientes, pero además, “está teniendo un impacto sobre todos los procedimientos que requieren los pacientes y los tratamientos”. En definitiva, la gestión de los pacientes está cambiando.


Cappuzzo también destacó el impacto en las decisiones de tratamiento. Con los pacientes más frágiles, que en el pasado se beneficiaban de los tratamientos, ahora se está intentando minimizar los riesgos, priorizando por tanto fármacos orales. “Estamos modificando la forma en el abordaje”. Unos procedimientos que considera han aumentado y aumentarán a futuro. También, la COVID-19 ha aumentado la preferencia y la utilización generalizada de la biopsia líquida.


A nivel de investigación, este oncólogo destacó el impacto que ha tenido la pandemia en la inclusión de pacientes en ensayos clínicos. En la primera ola fue bastante importante, poniendo sobre la mesa una disminución de pacientes, ahora, en la segunda ola los expertos están más familiarizados en los procedimientos, sobre todo, de los pacientes COVID. “La inclusión en EE.CC. en muchos centros en Italia está funcionando bastante bien”.


En cuanto al tratamiento, el oncólogo trazó el mapa actual con las incógnitas que están sobre la mesa: ¿Protege la inmunoterapia de la infección por COVID-19? ¿Son los pacientes que reciben inmunoterapia más susceptibles de contraer la infección? Para ambas preguntas “no tenemos respuesta”, lamentó.


En la actualidad, lo que los oncólogos están teniendo en cuenta son una serie de pautas que marcan las sociedades científicas internacionales. Como apuntó Cappuzzo, en las terapias dianas se recomienda aumentar la telemedicina. En cuanto a los fármacos, la posibilidad de mandar a las casas estas terapias. De hecho, dijo, en Roma cuentan ya con un programa que permite hacer el envío de medicamentos para los pacientes. Además, hay compañías que están proporcionando ayuda adicional para los profesionales, con el objetivo de reducir así la presencia de los pacientes en los hospitales.


Desafíos


Actualmente, en la práctica clínica es difícil distinguir entre la toxicidad de la inmunoterapia y la COVID-19. Algo que “tiene un impacto en la gestión de nuestros pacientes”.
En Italia, investigadores están analizando el potencial uso de ciertos fármacos que puedan interferir con la tormenta de citoquinas. Actualmente hay varios estudios en investigación que podrían ayudar a mejorar el resultado. “Son agentes que están en investigación en cáncer de pulmón en estadios metastásicos”.