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El tren de la EMA volvió a pasar por la ciudad condal pero no paró, al igual que lo hiciera hace 25 años pero en circunstancias muy diferentes, la decepción ha sido mayúscula
| 2017-11-24T11:16:00+01:00 h |

Barcelona perdió el lunes 20 de noviembre una oportunidad única. Sin duda, la mejor candidatura posible a nivel técnico para acoger la EMA se quedaba fuera de la decisión final a las primeras de cambio. Igual que hace 25 años, el tren de la Agencia Europea de Medicamentos pasaba de largo. Pero en circunstancias bien distintas. Por aquel entonces, Barcelona despertaba al mundo y se reinventaba como una ciudad de acogida, cosmopolita, en pleno desarrollo. Hoy por hoy, esa imagen se difumina por la actuación irresponsable de un gobierno catalán que no ha estado a la altura. La magnitud del desastre es más que evidente. Barcelona, España, ha perdido la oportunidad de convertirse en la primera potencia europea en investigación, en un referente, en el verdadero motor industrial y económico del sector sanitario español. Es duro ver cómo tras recibir un apoyo tan unánime, la candidatura española era eliminada en la primera ronda de votaciones. Cómo tras tanto trabajo y tanta preparación, se esfumaban las opciones de la ciudad mejor situada y que presentaba las mejores condiciones para acoger ese talento, trabajo e inversión que significa tener en tu territorio la sede de la EMA.

De poco sirve afirmar ahora que no era la cuidada idónea, porque sí que lo era. Resulta demasiado ventajista asegurar que no reunía todos los requisitos, porque sí que los reunía. Era Barcelona, no había otras opciones. Pero no ha podido ser y solo queda lamentar la histórica oportunidad perdida, una vez más, e intentar mantener esa fuerza investigadora de la que goza España y favorecerla con un apoyo claro por parte de las administraciones para retener talento e incrementar inversiones. La no elección ya es pasado y ahora toca pensar en el futuro para no tener que lamentar lo que pudo ser y no fue por no querer que así fuera. No hay otro camino.

Ámsterdam celebra su suerte y piensa ya en cómo dar continuidad a la actividad de la EMA. Europa ha decidido y es el momento de apoyar a la ciudad holandesa para que esa transición sea lo menos complicada posible para que los pacientes no se vean afectados en ningún caso, que al final es de lo que se trata. Sin más.

Ámsterdam celebra su suerte y piensa ya
en cómo asegurar la continuidad de la actividad
de la EMA