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MARCOS GARCÍA Madrid | viernes, 09 de diciembre de 2016 h |

AbbVie es mucho más que Humira e inmunología, pero a día de hoy este es su principal estandarte sobre el que crecer. Este fármaco que en 2015 logró en todo el planeta más de 14.000 millones de dólares en ventas es el blockbuster actual de la compañía ya que genera el 61,2 por ciento de la facturación. Pero en la estrategia corporativa de la farmacéutica hay objetivos más ambiciosos. “AbbVie se ha propuesto ser un actor clave en el sector de la onco hematología y liderarlo en 2025, investigando para dar respuesta a las necesidades no cubiertas que tienen todavía muchos de estos pacientes desde hace ya más de veinte años”, asegura a EG Belén Garbayo, directora médica de AbbVie en España.

Para lograrlo la compañía radicada en Illinois (Estados Unidos) apuesta decididamente por un pipeline biológico, ya que la compañía cuenta con más de un 30 por ciento de fármacos de este tipo, más de 20 compuestos en fases II y III de desarrollo clínico y mecanismos de acción novedosos en un 55 por ciento de los programas de fase III/IIIb. Todo ello genera un potencial suficiente para tratar a 482 millones de personas con las moléculas de la compañía.

De alcanzar esta cifra supondría que se han multiplicado por dieciséis los millones de personas que son tratados con sus medicamentos, ya que en 2015, algo más de 30 millones de pacientes en todo el mundo se beneficiaron de sus tratamientos. A día de hoy la compañía centra buena parte de sus esfuerzos en áreas como la hepatitis C, el VIH, el cáncer de próstata, la artritis reumatoide, la psoriasis, la hidradenitis supurativa, la enfermedad de Crohn y la enfermedad de Parkinson.

Pero lo verdaderamente relevante son las perspectivas de desarrollo y expansión que se derivan de la investigación e innovación. De entrada, AbbVie invirtió en 2015 el 16,8 de sus ingresos a nivel mundial, un total de 4.285 millones de dólares (3.996 millones de euros), en investigación y desarrollo (I+D), y cuenta con 6.670 científicos que trabajan en nueve centros de investigación, lo que les ha permitido triplicar el número de moléculas en fase de desarrollo.

Esto ha provocado que actualmente haya más de 122.000 pacientes en ensayos clínicos puestos en marcha por AbbVie, una parte importante de ellos —más de 30 estudios en 39 países desarrollados — en el área de inmunología o en los más de 190 ensayos clínicos en oncología, con los que la compañía intenta dar nuevas soluciones terapéuticas a 19 tipos de tumores diferentes. “En la amplia mayoría de estos tumores, la tasa de supervivencia a cinco años es inferior al 30 por ciento y por eso nos hemos dedicado a ellos, en nuestro reto por cubrir necesidades terapéuticas no cubiertas de los pacientes”, destaca Garbayo.

Es precisamente la investigación la piedra angular sobre la cuál la dirección de la corporación confía edificar para convertirse en el actor principal en onco hematología. “Damos mucha importancia a la innovación constante en oncología. Es un componente básico para nuestro crecimiento a largo plazo y un campo de vital interés para millones de pacientes en todo el mundo. Estamos centrando nuestros esfuerzos para ser actores relevantes en la lucha contra el cáncer, una enfermedad que, según un estudio publicado este año por el European Heart Journal, ya supera a las enfermedades cardiovasculares como la principal causa de muerte en nuestro país. Queremos darle la vuelta a estas cifras, estamos trabajando para ganar la batalla al cáncer”, sentencia Garbayo. “Las adquisiciones que hemos llevado a cabo potencian la presencia clínica y comercial de AbbVie en el sector de la oncología, reforzando su línea de productos con una cartera de 13 moléculas en investigación, y constituyendo su sólida posición de liderazgo en el sector de la oncología hematológica, un mercado atractivo y en rápido crecimiento, que actualmente se acerca a los 24.000 millones de dólares a nivel mundial”, asegura Belén Garbayo.

Adquisiciones y acuerdos

La mejor manera para crecer orgánicamente que ha encontrado la dirección de AbbVie ha sido desarrollar entre 2015 y 2016 una agresiva política de adquisiciones que ensanchen el músculo investigador y de biológico de la compañía y que aún no ha concluido. En este sentido, AbbVie anunció en 2015 que había completado la adquisición de Pharmacyclics por 21.000 millones de dólares, lo que le proporciona una importante plataforma de desarrollo en enfermedades onco hematológicas con productos de diseño propio y un prometedor pipeline. Esta operación le supuso a AbbVie la adquisición de Imbruvica (ibrutinib), un tratamiento altamente efectivo para neoplasias hematológicas autorizado en 40 países en cuatro indicaciones de tratamiento de tres tipos distintos de cánceres de la sangre, incluidos la leucemia linfocítica crónica, el linfoma de células del manto y la macroglobulinemia de Waldenström.

Ya en 2016, AbbVie ha adquirido Stemcentrx por 10.200 millones de dólares, lo que incluye su compuesto de rovalpituzumab tesirina (Rova-T), el primer tratamiento con biomarcador predictivo eficaz contra el cáncer de pulmón de células pequeñas. Este fármaco tiene como diana la proteína ‘delta-like 3’ (DLL3), que está presente en más del 80 por ciento de estos tumores y no se encuentra en el tejido sano. Esta operación también le supuso a AbbVie ampliar su cartera de productos oncológicos con otros cuatro compuestos en las etapas iniciales de desarrollo para el tratamiento de tumores sólidos.

En esta misma línea se engloban otros acuerdos estratégicos para el desarrollo de fármacos en oncología. El primero y más importante se centra junto a Boehringer Ingelheim en compuestos inmunológicos prometedores. “Destaca el desarrollo y comercialización de BI 655066, un anticuerpo biológico monoclonal anti-IL-23 en Fase III de desarrollo para la psoriasis. Se está evaluando también el potencial de este tratamiento biológico para la enfermedad de Crohn, la artritis psoriásica y el asma”, asegura Garbayo.

El segundo acuerdo es con Argenx, una compañía biofarmacéutica especializada en estudios clínicos y que cuenta con dos moléculas que podrían suponer un importante avance en inmuno oncología al centrarse de forma selectiva en las vías inmunitarias de propagación de los tumores. El tercero es con CytomX focalizados en el abordaje tumoral.

A todo ello se suma la aprobación durante 2016 de la primera molécula de AbbVie en oncología, venetoclax, por parte de la FDA. Además, venetoclax ha recibido recientemente también la opinión positiva del CHMP de monoterapia para el tratamiento de la leucemia linfocítica crónica (LLC) en presencia de deleción 17p o mutación de TP53. Si la Comisión Europea concede la autorización de comercialización condicional, venetoclax se convertiría en el primer inhibidor de BCL-2 aprobado en Europa. Con este compuesto también se está investigando en otros tumores como linfoma no Hodking, leucemia mieloide aguda y mieloma múltiple.