ESTHER MARTÍN DEL CAMPO Madrid | viernes, 24 de marzo de 2017 h |

La llegada de nuevos medicamentos que aportan o no un valor añadido al arsenal terapéutico disponible habitualmente a mayor precio hace que los farmacéuticos hospitalarios hayan reforzado su papel como “economistas” . El presidente de la SEFH, Miguel Ángel Calleja, analiza esta dimensión de los profesionales, así como otros temas de actualidad, en una extensa entrevista que publica la revista EDS en su último número.

Pregunta. ¿Son los farmacéuticos de hospital “economistas de la salud”?

Respuesta. Valoramos en primer lugar la eficacia y seguridad. Después, la conveniencia para el paciente, si es mejor o peor recibido por él, si una medicación oral puede ser más tolerable para un paciente que la medicación intravenosa, por ejemplo y, en último lugar, valoramos la parte farmacoeconómica. Pero es cierto que en determinadas situaciones terapéuticas de nuevos medicamentos en los que la diferencia con otro anterior no es demasiado significativa y la eficacia y seguridad son parecidas y la conveniencia también, el factor económico tiene un peso muy importante. Por nuestra historia, tengo que responder que sí, que somos bastante ‘economistas de la salud’ de la inversión en medicamentos, no tanto del gasto en medicamentos.

P. ¿Qué peso cree que tienen o deben tener estos profesionales dentro de esta disciplina? ¿Tienen algún lazo especial con otras sociedades?

R. A través de nuestro Grupo Génesis hemos trabajado en evaluación de medicamentos mucho con el Grupo de Evaluación de Medicamentos de la Asociación Española de Economía de la Salud, por ejemplo. Se ha trabajado bastante también con la Escuela Andaluza de Salud Pública en varios proyectos que nos ayudarán a realizar una evaluación lo más completa posible.

Además, recientemente presentábamos en el Ministerio de Sanidad una nueva guía para evaluar la parte económica de los medicamentos. Creo que es un punto en el que economistas, farmacéuticos y el resto de profesiones sanitarias debemos trabajar de forma coordinada, para que la evaluación económica sea lo más completa posible. De este modo, no solo haríamos una evaluación del coste eficacia con los datos de los ensayos clínicos, sino también del coste efectividad con los datos de la vida real, del coste utilidad, que es algo que generalmente desde los servicios de Farmacia no se suele incorporar, porque el presupuesto que tenemos es para medicamentos.

P. ¿Están suficientemente formados?

R. Es un área donde realmente necesitamos más formación para hacer un análisis económico más completo, más profundo. Percibo que es asimétrico. Tenemos más formación en la parte de evaluar eficacia, seguridad y conveniencia que en evaluación económica, aunque tenemos profesionales líderes en esta materia.

P. ¿Falta transparencia en el gasto farmacéutico hospitalario?

R. Yo no percibo reparo en la transparencia, tenemos estos datos de forma transparente. Falta cultura de compartir datos entre las comunidades. Dentro de cada una se conocen todos los datos, los sistemas de información fluyen bien. Sabemos lo que se ha gastado en recetas, porque está coordinado con el consejo de farmacéuticos y si no se conoce, no se cobra. Han surgido iniciativas para enviar la información sobre gasto hospitalario mensualmente, pero debería ser algo más fluido. Es difícil conseguir datos completos a nivel nacional, eso sí.

La suma se sabe. El detalle del reparto de estos 4.000 millones euros es lo complicado. Desconocemos el motivo. Depende de con quién se hable nos dicen que pueden faltar las herramientas para ello, que no existe el canal adecuado, etc. Mi sensación es que de cara a comparar entre hospitales, por ejemplo, analizar o dar un dato frío, sin más explicaciones, puede ser malinterpretado.

P. Para un farmacéutico de hospital ¿qué peso tiene la palabra evaluación?

R. Más que evaluación, que me gusta, suelo utilizar selección y posicionamiento. Cuando se evalúa un fármaco, la agencia europea o la agencia española hacen esa evaluación, para utilizar el uso de un fármaco en una indicación. Sin embargo, los servicios de farmacia hospitalaria evaluamos, pero para una selección y correcto posicionamiento. Entre varios fármacos, hay que seleccionar cuál es el mejor en su entorno y en muchos casos quedarte con el mejor, definir el que va en primera línea, segunda, etc.

En la FH también tenemos que hacer un ‘cambio de chip’. Sin dejar de evaluar, habría que reevaluar los resultados en salud. La evaluación, selección y posicionamiento que se hace para tener una guía farmacoterapéutica lo más completa posible debe ir acompañada de una reevaluación de los resultados en salud de tus pacientes. De este modo, se puede ver que se han evaluado, por ejemplo, diez fármacos y se ven qué pacientes han sido tratados, qué resultados han tenido y qué resultados se esperaban con los ensayos clínicos que teníamos. Así se reevalúa con resultados en la vida real de esos pacientes. Necesitamos también mayor esfuerzo para calcular el coste efectividad en vida real.

P. ¿Hay herramientas y tiempo para reevaluar resultados en salud?

R. Contaríamos con herramientas, el tiempo también es necesario, y haría falta una reorganización de los servicios. Hemos ido sumando competencias. Deberíamos reenfocar nuestro trabajo hacia esto nuevo que nos llega, porque nuestro objetivo como FH es conseguir los mejores resultados en salud para nuestros pacientes. Evaluamos para tener el mejor fármaco, los mejores resultados, pero al final no nos da tiempo a evaluar si hemos conseguido los resultados. Hace falta este reenfoque.

LAS FRASES

Tenemos los datos sobre gasto farmacéutico en hospitales, falta cultura de compartir datos”

Al final, no nos da tiempo a evaluar si hemos conseguido los resultados. Hace falta ese reenfoque”