Hace 50 años, en Suecia, el mundo entero se citó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano. Fue el inicio del movimiento mundial en defensa del medio ambiente.

Conmemorando estas bodas de oro del compromiso de todos con la naturaleza, a principios de junio se celebró la cumbre Estocolmo+50 bajo el lema “Un planeta sano para la prosperidad de todos: nuestra responsabilidad, nuestra oportunidad“.

Y es que, como humanidad, le estamos fallando al planeta y cada vez quedan menos oportunidades para remediar los errores. El mundo se enfrenta a una triple crisis planetaria que amenaza nuestro futuro común: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la creciente contaminación y generación de residuos.

Estos problemas están vinculados entre sí y son fruto de patrones insostenibles de consumo y producción.

Pero aún hay esperanza. Todavía se puede convertir el compromiso en acción y cumplir las promesas que se hicieron hace cinco décadas para cuidar de nuestro medio ambiente.

Estocolmo+50 contó con cuatro sesiones plenarias en las que los líderes hicieron un llamamiento a una acción medioambiental audaz, que permita acelerar la aplicación de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta reunión internacional concluyó con una declaración de los coanfitriones, Suecia y Kenia, en la que se recomendaba situar el bienestar humano en el centro de un planeta sano y próspero para todos; reconocer y aplicar el derecho a un medio ambiente limpio, sano y sostenible; adoptar cambios en todo el sistema de funcionamiento de nuestro actual sistema económico; y acelerar las transformaciones de los sectores de alto impacto.

En este contexto cobra importancia la actividad de SIGRE como garantía de la correcta gestión de los residuos de medicamentos y de sus envases de origen doméstico

Esta estrategia holística entronca con la visión One Health, en la que también se aborda la salud desde un punto de vista integral. La salud humana y la salud animal están relacionadas entre sí y con el ecosistema en el cual coexisten. Algo que, lamentablemente, nos ha recordado la pandemia de la COVID-19 o, más recientemente, el brote de viruela del mono.

Por eso, en este enfoque integral de la salud también tiene cabida la lucha contra la emergencia climática, el mantenimiento de la biodiversidad o la gestión responsable de los residuos que producimos.

Así, no es de extrañar que un sector como el farmacéutico, cuyo fin es mejorar la salud y la calidad de vida de las personas, haya hecho suya la causa One Health.

Un ejemplo de lo anterior es SIGRE, que junto a todo el sector trabaja en este ámbito también desde una triple vertiente: medio ambiente, salud y sensibilización.

Por un lado, asegura la correcta gestión medioambiental de los residuos de medicamentos y sus envases procedentes de los hogares, frente a los problemas que conllevaría su incorrecta eliminación a través de la basura o el desagüe.

Esta entidad también dirige sus esfuerzos en materia de promoción de la salud y de concienciación social. Así, según desprende el último estudio de opinión realizado para SIGRE, el 97% de los españoles asegura ser consciente de que el cuidado del medioambiente también es importante para cuidar de nuestra salud.

Todavía hay esperanza. Tenemos un solo planeta y una sola salud, pero infinitos futuros posibles por delante que dependen de las acciones que tomemos hoy.